El tráfico aéreo en España está cambiando… y bastante. Aena ha cerrado el primer trimestre con 65,6 millones de pasajeros, lo que supone un crecimiento del 3,2%, pero lo realmente interesante está en cómo se reparte ese crecimiento.
La clave es clara: el tráfico internacional tira del carro (+5,5%), mientras que el doméstico empieza a flojear (-1,4%). Es decir, cada vez dependemos más del turista extranjero y menos del pasajero nacional.
Por mercados, el Reino Unido sigue siendo el rey, con 8,4 millones de pasajeros (+4,9%), pero donde de verdad se ve el cambio es en países que vienen fuerte: Polonia (+23,6%), Marruecos (+11,6%) o Irlanda (+11,2%). En cambio, mercados clásicos como Alemania u Holanda empiezan a enfriarse ligeramente.
Crecimiento en zonas turísticas
A nivel de aeropuertos, el crecimiento se concentra donde suele: zonas turísticas. Alicante (+6,6%) y Málaga (+6,3%) lideran las subidas, mientras que los grandes hubs como Madrid y Barcelona también aguantan bien, creciendo en torno al 4%.
En cuanto a aerolíneas, Ryanair sigue siendo líder con casi el 20% de cuota, pero pierde algo de fuelle (-3,4%). Ese hueco lo están aprovechando competidores como Vueling (+4,3%) o compañías más pequeñas pero en expansión como Binter (+14,6%).
Otro dato interesante: la carga aérea crece un 5,5%, una señal bastante directa de que la actividad económica sigue activa.
El mensaje es bastante claro: España se consolida como destino internacional, con el turismo extranjero como motor principal, mientras el tráfico interno pierde peso. Un cambio de tendencia que puede marcar el futuro del sector… y también de la economía.

Aena