Aena obtuvo un beneficio neto de 1.002 millones de euros en el primer semestre, un 12,1% más que un año antes, impulsado por el crecimiento del tráfico aéreo y el aumento de los ingresos comerciales, en un contexto marcado por el desvío de viajeros hacia España debido a la inestabilidad en Oriente Próximo.
La compañía elevó un 10,1% su facturación, hasta 3.299 millones de euros, mientras que el resultado bruto de explotación (Ebitda) alcanzó 1.789 millones, un 6,3% más.
El gestor aeroportuario superó así por primera vez la barrera de los 1.000 millones de beneficio semestral.
El grupo también revisó al alza sus previsiones de tráfico para 2026. Aena espera ahora un crecimiento del 3% en el volumen de pasajeros, frente al 1,3% estimado anteriormente, después de registrar 156,2 millones de viajeros hasta junio, un 3,7% más.
¿Qué impulsa a Aena?
La empresa atribuye parte de esta mejora a que España se ha consolidado como un destino turístico seguro, aunque considera que el efecto derivado del conflicto en Oriente Próximo será temporal.
También influyó el trasvase de viajeros desde la alta velocidad ferroviaria por diversas incidencias registradas en la red.
Por líneas de negocio, la actividad aeronáutica aportó 1.702 millones de euros, un 8,1% más, mientras que el área comercial ingresó 991 millones, un 6,7% más.
El negocio internacional avanzó un 24%, hasta 529 millones, y el inmobiliario creció un 15,3%.
Durante el semestre, Aena reforzó además su expansión internacional con la adjudicación de la concesión del aeropuerto de Galeão, en Río de Janeiro, y la compra del 51% de la sociedad propietaria de los aeropuertos de Leeds Bradford y Newcastle.
La inversión total ascendió a 916,3 millones de euros, centrada en infraestructuras, seguridad y nuevos activos.