El futuro de la central nuclear de Almaraz vuelve al centro del debate energético. Y esta vez lo hace con datos sobre la mesa. Un nuevo estudio de la Cátedra de Transición Energética de la Universidad Rey Juan Carlos, elaborado junto a la Universitat Politècnica de Catalunya, ha analizado mediante simulaciones horarias del sistema eléctrico peninsular los efectos reales del cierre programado de la planta frente a una posible prórroga de su actividad entre 2026 y 2033.
La primera gran conclusión es clara: el cierre de Almaraz es técnicamente viable y no pone en riesgo la seguridad de suministro. En los años inmediatamente posteriores al apagado (2028-2029), el 96,4% de la energía que dejaría de producir la central podría ser sustituida por renovables, recurriendo a ciclos combinados de gas solo para el 3,6% restante. Un dato que desmonta uno de los principales argumentos en contra del calendario actual.
¿Mantener Almaraz abierta?
Desde la óptica de la transición energética, el informe va un paso más allá. Mantener Almaraz abierta ralentiza el despliegue de renovables y almacenamiento. En 2030, la cuota de generación limpia sería más de cinco puntos porcentuales inferior en los escenarios de prórroga. Además, el cierre permitiría integrar más de 3,8 TWh anuales de energía renovable que, de otro modo, acabarían siendo vertidos por saturación del sistema.
En el plano ambiental, la prórroga ofrece una mejora coyuntural entre 2028 y 2030, pero el balance final es negativo. A medio plazo, se acumularían entre 5,8 y 12,3 millones de toneladas adicionales de CO2 equivalente, con un coste en derechos de emisión que podría rozar los 984 millones de euros.
Desde 2031 un encarecimiento sostenido
Tampoco salen las cuentas en la factura eléctrica. Aunque la prórroga abarata puntualmente el precio mayorista, a partir de 2031 se produce un encarecimiento sostenido. En 2033, el sobrecoste podría alcanzar los 5,5 €/MWh, lo que supone un aumento del 12,8% y un impacto acumulado de hasta 3.831 millones de euros para hogares y empresas.
Por último, el estudio alerta de un efecto menos visible pero crítico: la pérdida de señal de inversión en renovables y almacenamiento, con hasta 26.130 millones de euros menos en inversión hasta 2033.

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