La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, ha aprovechado las caídas bursátiles de la entidad para reforzar su posición accionarial en medio de la volatilidad de los mercados financieros por las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo.
Según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Botín adquirió 300.000 acciones del banco por un importe cercano a los tres millones de euros, en varias operaciones realizadas a comienzos de marzo.
Las compras se realizaron a través de dos sociedades vinculadas a la directiva. Por un lado, mediante Inversora Oquendo SL adquirió 200.000 acciones en dos operaciones distintas, realizadas el 5 y el 6 de marzo.
En la primera transacción compró 100.000 títulos a un precio medio de 9,68 euros por acción, lo que supuso un desembolso total de 968.000 euros.
Un día después, completó otra adquisición del mismo volumen a un precio medio de 9,48 euros, por un importe aproximado de 948.000 euros.
Paralelamente, la presidenta del banco ejecutó una tercera operación a través de Bafimar SL, otra de las sociedades con las que canaliza parte de sus inversiones.
En este caso, adquirió otras 100.000 acciones a un precio medio de 9,79 euros, con una inversión cercana a los 979.000 euros.
Las operaciones se producen en un momento de fuerte volatilidad bursátil para el sector financiero, en línea con el comportamiento del resto de valores del índice IBEX 35.
La incertidumbre generada por el conflicto con Irán ha provocado una corrección significativa en los mercados.
Entre el 25 de febrero y el 5 de marzo, las acciones de Banco Santander llegaron a registrar una caída cercana al 13%, lo que ha llevado a varios inversores a aprovechar el retroceso para tomar posiciones.
El balance de Ana Botín
La compra de títulos por parte de la propia presidenta del banco se interpreta en los mercados como una señal de confianza en la evolución futura de la entidad, especialmente en un contexto de incertidumbre global.
De acuerdo con el informe anual del grupo, a cierre de 2025 Ana Botín controlaba directamente 2,34 millones de acciones del banco, a las que se suman otros 31,5 millones de forma indirecta a través de distintas sociedades.
En conjunto, la presidenta del Santander mantiene aproximadamente el 0,23% del capital social de la entidad, consolidando su posición dentro del accionariado del banco.
La familia Botín continúa siendo uno de los principales accionistas históricos de la entidad. En ese mismo informe, Javier Botín, hermano de la presidenta, figuraba con 5,5 millones de acciones directas, además de otras participaciones a través de diferentes estructuras societarias.
Con estas últimas compras, Ana Botín refuerza su apuesta personal por el banco en un momento marcado por la volatilidad en los mercados internacionales.

Ana Botín