Indra ha nombrado a Ángel Simón como nuevo presidente no ejecutivo, en sustitución de Ángel Escribano, según ha comunicado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Este relevo en la cúpula supone un movimiento relevante dentro del proceso de reordenación del gobierno corporativo del grupo tecnológico.
Simón, que ha desempeñado recientemente el cargo de consejero delegado en CriteriaCaixa, aporta una amplia experiencia en gestión empresarial, estrategia corporativa e inversión, lo que refuerza el perfil institucional de la presidencia de Indra. Su nombramiento se interpreta como una apuesta por fortalecer la supervisión estratégica en un momento clave para la compañía, marcada por su crecimiento en áreas de alto valor añadido.
Un cambio importante
El cambio se produce en un contexto en el que Indra está intensificando su posicionamiento en sectores como la defensa, la tecnología y la digitalización, considerados prioritarios tanto a nivel nacional como europeo. La figura del presidente no ejecutivo tendrá un papel central en la definición de las líneas estratégicas, así como en el refuerzo de las prácticas de buen gobierno y la relación con los accionistas.
La salida de Ángel Escribano se enmarca en este proceso de ajuste interno, con el objetivo de dotar a la compañía de una estructura más alineada con sus retos de crecimiento y transformación. En los últimos años, Indra ha llevado a cabo diversos cambios en su dirección para mejorar su competitividad y adaptarse a un entorno cada vez más exigente.
La compañía busca consolidar su hoja de ruta a medio y largo plazo, apoyándose en la experiencia de Simón para impulsar nuevas oportunidades de negocio, reforzar su presencia internacional y avanzar en su transformación tecnológica. El movimiento refuerza la idea de que Indra quiere ganar solidez institucional y capacidad de ejecución en un momento de expansión del sector tecnológico y de defensa.
Posible fusión
La crisis interna se ha visto agravada en las últimas semanas por la polémica en torno a la posible fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EME), finalmente descartada, y por la incertidumbre en los mercados, que ha afectado a la evolución de la cotización bursátil de la compañía.
A pesar de la retirada de esta operación, el desgaste institucional y la percepción de inestabilidad corporativa han precipitado la decisión de Escribano. La estrecha relación de Indra con la Administración pública, principal cliente en contratos de defensa, ha intensificado además la relevancia política de los cambios en su cúpula.
Con este movimiento, Indra inicia una nueva fase en la que será clave recuperar la normalidad operativa, reforzar su gobernanza corporativa y consolidar su posición como uno de los actores principales en el ámbito de la tecnología y seguridad en España.

Ángel Simón