Así es el ambicioso plan de Murtra para Telefónica hacia 2035

Marc MurtraTelefónica

Telefónica ha activado el modo ejecución. Tras más de un año de diagnóstico interno, la compañía ha decidido acelerar su transformación en un momento que su presidente ejecutivo, Marc Murtra, define como decisivo para el futuro del sector.

Ante la Junta General de Accionistas celebrada en Madrid, el directivo lanzó un mensaje ambicioso: “En Telefónica asumimos el reto indiscutible de ser la mejor forma de acceso de los ciudadanos, empresas e instituciones a las tecnologías digitales”.

Y fue más allá al fijar metas concretas: “ser una de las mejores telecos de Europa en 2030 y una de las mejores del mundo en 2035”.

La hoja de ruta se apoya en el plan Transform & Grow, que entra ahora en fase de “ejecución directa”. “La transformación no nace de la comodidad, nace de la determinación”, defendió Murtra, tras identificar cinco debilidades estructurales: complejidad, lentitud, rigidez financiera, presión en costes y resistencia interna al cambio.

El contexto, según el presidente, no da margen para la pausa. “No seguimos el viento: ajustamos las velas”, afirmó, en alusión a la velocidad de los avances tecnológicos, especialmente en inteligencia artificial. En este entorno, Telefónica busca ganar escala y músculo competitivo.

Las columnas de Telefónica

Uno de los pilares será la consolidación del sector en Europa. Murtra insistió en que la fragmentación limita la inversión y la innovación frente a gigantes de Estados Unidos y China.

La reciente compra de Netomnia en Reino Unido apunta en esa dirección, reforzando la red de nueva generación en un mercado clave.

Además, la compañía explora nuevas vías de crecimiento. El refuerzo en el ámbito de la defensa y las tecnologías estratégicas forma parte del nuevo posicionamiento, aunque sin detalles concretos por ahora.

Sin embargo, el giro estratégico convive con tensiones accionariales. Las críticas a las indemnizaciones millonarias de la anterior cúpula han marcado la junta, con el rechazo de inversores institucionales relevantes. La compañía ha respondido con una nueva política retributiva más restrictiva.

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