TSK debutó este miércoles en Bolsa con una subida inicial del 4,6%, hasta los 5,28 euros por acción, aunque las ganancias llegaron a superar el 8% durante la sesión.
La compañía asturiana de ingeniería arrancó su estreno bursátil con una valoración de 582 millones de euros, después de fijar el precio definitivo de la oferta en el máximo de la banda prevista, a 5,05 euros por título.
La operación ha confirmado el fuerte apetito inversor por las compañías ligadas a la transición energética y las infraestructuras tecnológicas.
La demanda multiplicó por cuatro el volumen colocado y parte de los inversores institucionales interesados se quedó fuera de la adjudicación.
La salida de TSK se convierte así en el primer estreno bursátil en España en 2026 y en uno de los pocos procesos que logra sortear la volatilidad internacional y el frenazo global de operaciones corporativas.
El consejero delegado de la compañía, Joaquín García Rico, calificó el debut como “un paso natural” y defendió el posicionamiento estratégico del grupo en sectores con elevada demanda estructural.
“Estamos en sectores con una alta demanda en los próximos años, como la transición energética, la descarbonización, los minerales críticos, las infraestructuras eléctricas y los data centers”, afirmó, según un reporte de Cinco Días.
La esperanza de TSK
TSK busca captar 150 millones de euros mediante la ampliación de capital, aunque la operación podría ampliarse en otros 22,5 millones si se ejecuta la opción de sobreadjudicación.
De producirse, la capitalización bursátil podría alcanzar los 605 millones de euros.
El director de Estrategia y Desarrollo Corporativo, Rafael del Castillo, destacó la calidad del accionariado incorporado al capital y aseguró que el reparto se diseñó para evitar posiciones dominantes.
“La distribución se ha efectuado de tal manera que ningún accionista cuente con más del 3%”, explicó.