Así quiere España recuperar el mercado europeo para sus naranjas y mandarinas

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Tras casi dos décadas sin campañas conjuntas, la Interprofesional Citrícola Española (Intercitrus) ha activado un plan para relanzar el consumo de naranjas y mandarinas en los principales mercados comunitarios.

La iniciativa, ya registrada ante la Unión Europea, abarca el periodo 2027-2029 y se centrará en Alemania, Francia y Reino Unido.

El objetivo es claro: reposicionar el producto español como referencia de calidad en un entorno cada vez más competitivo.

El proyecto, adjudicado a la agencia Somos Food Marketing, se articula bajo el lema ‘So close, so good’. La campaña busca destacar la proximidad geográfica y los estándares de producción como elementos diferenciales frente a otros orígenes.

Desde Intercitrus subrayan que la estrategia pone el foco en el valor añadido del producto. «nos parece especialmente idóneo porque pone el énfasis en el producto de proximidad que, en el caso de nuestras naranjas y mandarinas, ofrece los mayores estándares de frescura, sabor, seguridad alimentaria y sostenibilidad, así como normativa laboral y social», ha señalado su presidente, Celestino Recatalá.

La elección del eslogan no es casual. «breve, pegadizo y de fácil traducción para el francés y el alemán. Creemos que, acompañada con una imagen atractiva e impactante, esta campaña promocional puede reactivar el consumo de nuestras naranjas y mandarinas en los tres mercados internacionales más importantes para el sector citrícola», ha añadido.

El impulsa para las naranjas y mandarinas

El despliegue económico respalda la ambición del plan. La promoción concentrará entre el 55% y el 75% del presupuesto de la extensión de norma, que se situará en torno a cinco millones de euros anuales durante los próximos cinco años.

Además, el sector busca maximizar el impacto financiero mediante la cofinanciación europea. Las ayudas comunitarias podrían cubrir hasta el 70% de la inversión en países de la UE, lo que permitiría ampliar el alcance de la campaña.

Más allá del marketing, la ofensiva responde a una necesidad estructural: recuperar el consumo en mercados clave y reforzar la competitividad frente a terceros países.

España apuesta así por la cercanía, la calidad y la regulación como palancas para consolidar su liderazgo citrícola en Europa.

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