AXA Investment Managers (AXA IM) ha completado la compra del 40% de FiberPass, la sociedad de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) creada por Telefónica y Vodafone España, en una operación valorada en 500 millones de euros que refuerza el papel de los grandes fondos en el negocio de las telecomunicaciones.
El cierre de la transacción, anunciado inicialmente a finales de 2025, consolida a la gestora francesa como socio financiero de largo plazo en una de las redes de fibra más relevantes del país.
La operación supone además un reajuste profundo en el accionariado de la compañía.
Tras la entrada de AXA IM, Telefónica mantiene el control estratégico de la sociedad con el 55% del capital, frente al 63% que poseía hasta ahora. Vodafone España, por su parte, protagoniza el mayor recorte en su participación, que pasa del 37% al 5%.
El 40% restante queda en manos del inversor institucional, que refuerza así su presencia en infraestructuras digitales, un segmento que despierta creciente interés entre los grandes gestores de activos.
La operación también tiene un impacto directo en las finanzas de las operadoras. Vodafone España ha ingresado alrededor de 400 millones de euros por la venta del 32% de su participación, mientras que Telefónica ha obtenido unos 100 millones por el 8% que ha traspasado.
En el caso de Zegona, propietario de Vodafone España, el destino de esos recursos ya está definido.
La mitad del capital obtenido se dedicará a financiar un programa de recompra de acciones, mientras que los otros 200 millones se utilizarán para reducir deuda.
Las proyecciones de AXA
La compañía prevé así situar su endeudamiento neto en torno a los 3.200 millones de euros al cierre del ejercicio fiscal de marzo de 2026, reforzando además su objetivo de apalancamiento y reduciendo el coste anual de los intereses.
FiberPass comenzó a operar en marzo de 2025 y, en apenas un año, se ha convertido en un activo relevante dentro del ecosistema de telecomunicaciones español.
La red cubre actualmente 3,7 millones de unidades inmobiliarias y presta servicio a 1,4 millones de clientes, con una tasa de penetración cercana al 40%.
La llegada de AXA IM aporta estabilidad financiera a largo plazo a la plataforma.
Los analistas destacan que este tipo de infraestructuras atraen capital institucional por sus flujos de caja recurrentes y contratos estables con grandes operadoras.

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