El endurecimiento del escenario energético global vuelve a colocar al Banco Central Europeo (BCE) en una posición delicada.
La escalada de tensiones en Oriente Medio, con impacto directo en los precios del crudo y el gas, ha reactivado las previsiones de ajuste monetario en la eurozona.
En este contexto, Bank of America anticipa un giro en la hoja de ruta del BCE. La entidad prevé subidas de tipos de entre 50 y 75 puntos básicos repartidas entre junio y julio, como respuesta al repunte inflacionario vinculado al encarecimiento de la energía.
El diagnóstico parte de un supuesto clave: que el shock energético no será transitorio. “Una subida más prolongada de los precios de la energía parece cada vez más probable”, señala el banco en su último informe, lo que obligaría a la autoridad monetaria a reaccionar con mayor contundencia en verano.
No obstante, el calendario inmediato sigue abierto. Abril no aparece, por ahora, como una fecha segura para un primer movimiento, dado que el BCE aún necesita evaluar el alcance real del conflicto y su transmisión a la inflación subyacente.
Lo que ha dicho el BCE
Las palabras de Christine Lagarde tras la última reunión del Consejo de Gobierno apuntan en esa dirección.
La presidenta del BCE ha insistido en que la institución no actuará sin información suficiente, pero tampoco quedará “paralizada por la indecisión”, reafirmando el compromiso de devolver la inflación al entorno del 2%.
El análisis de Bank of America sugiere que el organismo optará por una estrategia gradual pero firme.
Tras el eventual ajuste de este verano, el escenario central contempla un ciclo posterior de bajadas de tipos a partir de 2026, hasta situarlos en torno al 1,5% en 2027.
A diferencia de la crisis energética de 2022, el BCE parece inclinarse ahora por una mayor prudencia.
Los miembros del Consejo reconocen que el contexto actual no replica el shock derivado de la guerra en Ucrania, lo que introduce matices en la respuesta de política monetaria.
Con todo, el margen de sorpresa sigue presente. Si las expectativas del mercado se alinean con una alta probabilidad de subida en abril, el BCE podría verse empujado a actuar antes de lo previsto, reforzando a los sectores más hawkish dentro del organismo.

GettyImagen