BASF ha mejorado las previsiones del mercado y ha elevado sus objetivos para 2026 tras presentar unos resultados preliminares del segundo trimestre impulsados por el incremento de los precios y un mayor volumen de ventas.
El grupo químico alemán también registró un fuerte aumento del beneficio neto, favorecido por la venta de su división de recubrimientos al fondo Carlyle.
Las ventas entre abril y junio alcanzaron los 17.200 millones de euros, un 16% más que en el mismo periodo del año anterior y por encima de los 16.500 millones que esperaba el consenso de analistas de Vara Research.
La compañía atribuye esta evolución principalmente al aumento de los precios (+11%) y al crecimiento del volumen de ventas (+7%), pese al impacto negativo de los efectos del tipo de cambio y de la cartera de productos.
En paralelo, BASF anticipó un Ebitda de 2.400 millones de euros, un 50% superior al registrado un año antes, gracias a la mejora de los resultados en todas sus divisiones, con la excepción del negocio de tecnologías de superficie.
¿Cuáles son los beneficios de BASF?
El beneficio neto ascendió a 4.100 millones de euros, frente a los 72 millones obtenidos en el mismo trimestre del ejercicio anterior.
Este resultado estuvo marcado por el impacto contable de 3.900 millones de euros derivado de la venta de su división de recubrimientos a Carlyle, operación cerrada el pasado 30 de junio.
A la vista de estos resultados, la multinacional revisó al alza su previsión de Ebitda antes de partidas especiales para el conjunto de 2026, situándola en una horquilla de entre 6.900 y 7.700 millones de euros, frente al rango anterior de entre 6.200 y 7.000 millones.
No obstante, la compañía mantiene la cautela sobre la evolución del entorno económico. «El desarrollo de la economía global y de los mercados químicos regionales en la segunda mitad de 2026 sigue siendo muy incierto. Depende en gran medida del resultado de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, especialmente en lo que respecta al acceso y uso del estrecho de Ormuz para el transporte de energía y materias primas petroquímicas desde Oriente Próximo», señaló BASF.
Además, advirtió de que «un cierre prolongado de esta ruta comercial afectaría significativamente la actividad económica. Por el contrario, un acuerdo rápido sobre un marco regulatorio fiable impulsaría el crecimiento económico».