BBVA encara 2026 con una premisa clara: crecer en medio de la incertidumbre.
En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad económica, el banco presidido por Carlos Torres reafirma su hoja de ruta con un objetivo concreto: mantener un ROTE cercano al 20% este año y escalar hasta el 22% en 2028.
El mensaje llega en plena junta de accionistas en Bilbao, donde el ejecutivo defendió la solidez del modelo de negocio.
“Seguiremos creciendo por encima de nuestros competidores”, aseguró, apoyándose en una estrategia basada en diversificación geográfica, rentabilidad y apuesta por la innovación.
El respaldo a esta ambición se apoya en los resultados de 2025. BBVA cerró el ejercicio con un beneficio récord de 10.511 millones de euros, consolidándose como uno de los bancos más rentables de Europa.
A ello se suma un crecimiento del crédito del 14,3% y una fuerte captación de clientes, con 11,5 millones de nuevos usuarios hasta alcanzar los 81 millones.
La retribución al accionista también gana protagonismo. La entidad ejecuta un programa de recompra de acciones por 4.000 millones de euros, del que ya ha completado 1.500 millones y prepara un nuevo tramo de 1.000 millones.
Además, el dividendo alcanza cifras históricas, con 0,92 euros por acción, reflejo de una política de retorno agresiva.
Las proyecciones de BBVA
En paralelo, BBVA identifica los vectores que marcarán el futuro del negocio financiero.
La inteligencia artificial y la transición energética se posicionan como “los grandes motores de la economía en los próximos años”, según Torres, quien insiste en que la entidad volverá a liderar una nueva ola tecnológica tras su transformación digital.
No obstante, el entorno global añade presión. El banco reconoce que la guerra en Oriente Próximo y un eventual cierre del estrecho de Ormuz podrían impactar en los mercados.
Aun así, mantiene previsiones de crecimiento moderadas, con un PIB del 2,4% en España, del 1,8% en México y del 4% en Turquía.

Carlos Torres, Presidente de BBVA