BBVA lanza emisión de deuda sénior no preferente a 3 y 10 años

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BBVA ha acudido este miércoles a los mercados de capitales con una emisión de deuda sénior no preferente de doble tramo, una operación que se enmarca dentro de su plan de financiación para 2026, según han confirmado fuentes financieras. La entidad vuelve así a apoyarse en los mercados mayoristas para optimizar su estructura de capital y diversificar sus fuentes de financiación.

La colocación se articula en dos tramos con vencimientos diferenciados, a tres y diez años, lo que permite al banco equilibrar plazos y costes en un contexto todavía marcado por la volatilidad de los tipos de interés. El primer tramo, con vencimiento en 2029, se ha lanzado con un precio de Euríbor a tres meses más 85 puntos básicos, mientras que el segundo tramo, con vencimiento en 2036, ha salido al mercado con un diferencial de ‘mid swap’ más 125 puntos básicos.

Estrategia habitual de BBVA

Se trata de una operación alineada con la estrategia habitual de BBVA en materia de financiación, que combina emisiones periódicas con distintos instrumentos para cumplir con los requerimientos regulatorios, en particular los vinculados a MREL (Minimum Requirement for own funds and Eligible Liabilities). La deuda sénior no preferente juega un papel clave en este esquema, al situarse por debajo de la deuda sénior preferente y por encima de la subordinada en el orden de prelación.

Desde el punto de vista del mercado, la acogida de este tipo de emisiones suele interpretarse como un termómetro de la confianza de los inversores en la solvencia y perfil de riesgo de la entidad. En este sentido, la estructura y el precio de salida reflejan un acceso estable a la financiación, en línea con el posicionamiento de BBVA entre los grandes bancos europeos.

La operación ha contado con un sindicato de colocación de primer nivel, integrado por BBVA, Deutsche Bank, HSBC, Société Générale y UniCredit, entidades habituales en este tipo de transacciones. Su participación refuerza la visibilidad de la emisión y facilita su distribución entre inversores institucionales.

Con esta operación, BBVA avanza en la ejecución de su hoja de ruta financiera para 2026, reforzando su colchón de pasivos elegibles y manteniendo una gestión activa y prudente del balance, en un entorno que sigue exigiendo disciplina y anticipación.

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