British Telecom cerró su ejercicio fiscal 2026 con un beneficio neto de 1.077 millones de libras esterlinas, un 2% más que el año anterior, en un contexto marcado por la caída de ingresos y una fuerte presión competitiva en el negocio tradicional de telecomunicaciones.
Pese a ello, la operadora británica ha decidido elevar el dividendo y reforzar su plan de ahorro para los próximos años.
La facturación ajustada del grupo retrocedió un 4%, hasta los 19.646 millones de libras, afectada principalmente por el descenso de actividad en su división internacional, las menores ventas de terminales móviles y la caída de los servicios de voz.
El deterioro del negocio histórico contrasta con el avance de las áreas vinculadas a fibra y conectividad móvil avanzada, que se han convertido en el principal soporte operativo de la compañía.
El Ebitda ajustado se mantuvo prácticamente plano, en 8.230 millones de libras, gracias al programa de transformación interna impulsado por la empresa.
Durante el ejercicio, BT logró ahorros brutos anualizados de 580 millones de libras, una cifra que ha llevado al grupo a revisar al alza sus objetivos de eficiencia.
Openreach, la filial de infraestructuras, volvió a concentrar buena parte del crecimiento operativo. La compañía desplegó 4,8 millones de nuevos accesos de fibra hasta el hogar (FTTP), alcanzando una cobertura total de 23 millones de hogares y negocios, equivalente a dos tercios del Reino Unido.
Las conexiones de fibra crecieron hasta 8,8 millones y la tasa de adopción alcanzó el 38%, mientras que la cobertura 5G+ de la marca EE avanzó hasta el 73% de la población británica, frente al 43% del ejercicio anterior.
Los números de British Telecom
La operadora también anunció un aumento del dividendo anual hasta 8,32 peniques por acción, un 2% más. Además, prevé incrementos anuales adicionales a partir de 2027, ligados a la evolución de su calificación crediticia.
En paralelo, BT elevó su objetivo de ahorro acumulado hasta 3.700 millones de libras para final de la década, superando ampliamente la meta anterior de 3.000 millones.
La compañía aspira además a elevar su flujo de caja libre hasta los 3.000 millones de libras en 2030, apoyándose en automatización, despliegue de redes y racionalización operativa.
“Estamos transformando el negocio antes de lo previsto”, afirmó la consejera delegada, Allison Kirkby, quien defendió que BT está logrando compensar las dificultades del mercado y mantener su capacidad competitiva.