La gestora de fondos canadiense Brookfield negocia en exclusiva con Blackstone la compra de su socimi residencial Fidere, propietaria de una cartera de cerca de 5.300 viviendas en alquiler, lo que supondría la entrada del grupo canadiense en el mercado residencial español, según fuentes del mercado citadas por Expansión.
La oferta de Brookfield se ha impuesto a las presentadas por TPG Angelo Gordon y Patron Capital, los otros dos finalistas de un proceso competitivo en el que también mostraron interés inversores como Morgan Stanley Real Estate o Stepstone. La operación podría cerrarse el próximo mes de marzo, aunque Blackstone ha declinado realizar comentarios al respecto.
Con esta transacción, Brookfield refuerza su presencia en el mercado inmobiliario español, donde ya cuenta con inversiones en logística y hoteles, a través de Selenta, tras haber vendido el año pasado su plataforma de residencias de estudiantes Livensa a Nido Living (CPPIB) por unos 1.200 millones de euros.
Según algunas fuentes del sector, una vez adquirida Fidere, Brookfield podría optar por vender parte o la totalidad de las viviendas, en lugar de mantenerlas en alquiler, con el objetivo de esquivar posibles restricciones regulatorias o la volatilidad política que afecta al mercado residencial.
La compra de Fidere se perfila como una de las mayores operaciones inmobiliarias del año, con un volumen superior a los 1.000 millones de euros, y podría servir de antesala para que Blackstone explore la venta de Testa, su otra gran socimi residencial en España, con una cartera de unas 9.000 viviendas. A finales de 2025, el fondo cerró la refinanciación de Testa por más de 1.626 millones de euros, en una operación liderada por Apollo y Ares.
Una cartera concentrada en Madrid
Fidere cuenta con 47 edificios residenciales que suman cerca de 5.300 unidades, ubicadas mayoritariamente en el área metropolitana de Madrid, además de un inmueble en Guadalajara con unos 50 pisos. Dentro del perímetro de la operación se incluyen 18 activos —unas 1.800 viviendas— adquiridos a la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) en 2013. Los asesores de venta designados son JLL y Eastdil.
El 96% de la cartera es vivienda libre, y solo tres activos están sujetos a algún régimen de protección, con vencimientos en 2027, 2029 y 2038. La valoración de Fidere a cierre de 2024 se situaba en torno a los 1.200 millones de euros.
Pese a una eventual desinversión en Fidere o Testa, Blackstone no prevé abandonar el negocio residencial en España. En recientes jornadas inmobiliarias organizadas por IESE Business School, su managing director de inmobiliario en España, Fernando Bautista, señaló que el fondo sigue interesado en el segmento de vivienda asequible, aunque reconoció que está siendo “difícil” cerrar operaciones en el país.
Blackstone, presente en España desde hace casi dos décadas, mantiene además inversiones relevantes en logística, ha apostado recientemente por los centros de datos —con un macroproyecto en Zaragoza de hasta 11.800 millones de euros— y controla el 65% de Hotel Investment Partners (HIP), plataforma hotelera para la que estudia distintas opciones de desinversión, incluida una posible salida a Bolsa o una venta directa.

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