La consolidación energética en el Mar del Norte británico avanza con respaldo institucional. La Comisión Europea ha autorizado la fusión de los negocios de petróleo y gas de Neo Next Energy y TotalEnergies, al concluir que la operación no tendrá un impacto negativo en el Espacio Económico Europeo.
La decisión de Bruselas despeja uno de los principales escollos regulatorios para una transacción llamada a redefinir el equilibrio de fuerzas en la plataforma continental del Reino Unido.
El Ejecutivo comunitario considera que la posición de mercado de la empresa resultante será “limitada”, por lo que no aprecia riesgos relevantes para la competencia.
La operación se notificó el pasado 29 de enero y examinada bajo el procedimiento simplificado, reservado a los casos menos problemáticos.
En términos estratégicos, el movimiento refuerza la apuesta de Repsol y la noruega HitecVision, socios en Neo Next Energy, por ganar escala en uno de los enclaves energéticos más relevantes de Europa.
El acuerdo, anunciado en diciembre de 2025, contempla la integración de los activos británicos de TotalEnergies en la ‘joint venture’.
Tras el cierre, previsto para la primera mitad de 2026 y aún pendiente de otras autorizaciones, la compañía pasará a denominarse Neo Next+.
El futuro de Neo Next
La nueva estructura accionarial quedará repartida entre TotalEnergies (47,5%), HitecVision (28,875%) y Repsol (23,625%).
Además, la filial británica del grupo francés mantendrá hasta 2.300 millones de dólares en obligaciones de desmantelamiento, un elemento clave para fortalecer los flujos de caja del negocio combinado.
El objetivo es claro: superar los 250.000 barriles equivalentes de petróleo diarios a partir de 2026, consolidando a Neo Next+ como uno de los principales operadores del Mar del Norte.
En un entorno marcado por la volatilidad de precios y la presión regulatoria sobre los combustibles fósiles, la escala se convierte en sinónimo de resiliencia.
Para Repsol, la incorporación de activos de alta calidad refuerza el balance y permite crecer en una región técnicamente compleja pero todavía estratégica para el suministro europeo.
La luz verde de Bruselas allana el camino a una operación que combina músculo financiero, eficiencia operativa y ambición de liderazgo, en un momento en que el sector energético redefine sus prioridades entre transición y rentabilidad.

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