CaixaBank refuerza su política de retribución al accionista con un nuevo pago de calado. La entidad abona este jueves 2.320 millones de euros en concepto de dividendo complementario, correspondiente a los resultados de 2025, consolidando su compromiso con la remuneración en efectivo.
El reparto beneficia especialmente a sus grandes accionistas. La Fundación La Caixa, con el 31,3% del capital, percibe alrededor de 726 millones de euros, mientras que el Estado, segundo accionista a través del FROB, ingresa cerca de 420 millones.
El dividendo aprobado asciende a 33,21 céntimos brutos por acción, un 16% superior al del año anterior, lo que refleja la mejora de resultados del banco y su capacidad para generar capital.
Este pago completa la remuneración iniciada en noviembre, cuando la entidad ya distribuyó 16,79 céntimos por título.
En conjunto, la retribución total en efectivo alcanza los 50 céntimos brutos por acción, un 15% más que en 2024.
La idea de CaixaBank
El esfuerzo financiero agregado asciende a 3.499 millones de euros, equivalente al 59,4% del beneficio neto obtenido en el ejercicio, situándose en la parte alta del rango comprometido por la entidad.
La estrategia de CaixaBank pasa por mantener esta política en el tiempo. Para 2026, el banco prevé una distribución de entre el 50% y el 60% del beneficio neto, estructurada, como hasta ahora, en dos pagos: un dividendo a cuenta en noviembre y un complementario en primavera del año siguiente, sujeto a la aprobación de la junta de accionistas.
A esta remuneración directa se suma la vía indirecta. La entidad mantiene en marcha un programa de recompra de acciones por valor de 500 millones de euros, con el objetivo de optimizar su estructura de capital y elevar la rentabilidad para el accionista.

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