La visita que inicia este martes el vicepresidente primero del Gobierno español y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, a México no es un viaje más en la agenda diplomática bilateral. Llega en un momento especialmente simbólico: apenas días después de que la Unión Europea y México hayan dado el paso definitivo para modernizar su relación comercial, y con una cumbre política de alto nivel que marca el inicio de una nueva fase geoeconómica entre ambas regiones.
Cuerpo aterriza en Ciudad de México acompañado por una delegación de 65 empresas españolas con un objetivo claro: traducir el nuevo marco europeo-mexicano en oportunidades reales de inversión, comercio e innovación. En su agenda figura un encuentro con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, así como reuniones con responsables económicos del Gobierno mexicano y más de 300 representantes del tejido empresarial de ambos países.
Un acuerdo histórico entre México y la Unión Europea
El contexto de la visita está marcado por la renovación del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea, un pacto que actualiza más de dos décadas de relaciones comerciales y que fue formalmente impulsado tras la autorización del Consejo Europeo —los 27 Estados miembros— para su firma.
El nuevo marco será sellado en Ciudad de México el 22 de mayo, en un encuentro que contará con la presencia de líderes europeos como el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El acuerdo no solo actualiza reglas comerciales: elimina aranceles en sectores estratégicos, amplía el acceso a mercados agroalimentarios y refuerza capítulos clave como derechos laborales, sostenibilidad y participación de pymes. En términos políticos, supone un reposicionamiento estratégico de México como socio europeo en un contexto global marcado por la fragmentación del comercio internacional y el avance del proteccionismo.
España: inversor clave en México en un momento de expansión
Para España, el nuevo escenario refuerza una tendencia ya consolidada. El país es uno de los principales inversores en México, con presencia en sectores como banca, energía, infraestructuras, turismo y tecnología. Se estima que miles de empresas españolas operan en territorio mexicano, generando empleo y actividad económica de alto impacto.
En términos recientes, la inversión directa española acumulada supera los 21.000 millones de dólares entre 2019 y 2025, situando a España como el tercer gran inversor extranjero en el país, solo por detrás de Estados Unidos y Canadá.
Este flujo económico se ha mantenido incluso en periodos de tensión política entre ambos gobiernos, lo que refuerza la idea de una relación “a dos velocidades”: con altibajos diplomáticos, pero con una base empresarial sólida y creciente.
Una agenda económica con mirada a futuro
Durante su estancia en México, Cuerpo presidirá junto al secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, un gran encuentro empresarial con más de 300 compañías. Además, se abordarán sectores considerados estratégicos en la nueva etapa bilateral: transición energética, infraestructuras, servicios financieros y economía digital.
El miércoles, la agenda continuará con reuniones con inversores mexicanos interesados en España y un ‘roadshow’ de emprendimiento orientado a startups, en un intento de conectar los ecosistemas innovadores de ambos países.
España y México: una relación comercial en expansión
El vínculo económico bilateral se ha intensificado en la última década. México es el principal destino de las exportaciones españolas en América Latina, mientras que España figura como uno de los principales socios europeos del país norteamericano. El intercambio comercial ha crecido de forma sostenida incluso tras la pandemia, impulsado por la diversificación de cadenas de suministro y la búsqueda de nuevos mercados.
La firma del acuerdo UE–México llega, además, en un momento en el que el país latinoamericano busca reducir su dependencia del mercado estadounidense y reforzar su posición como puente entre América y Europa.
Un tablero geopolítico en transformación
El acercamiento entre México y la Unión Europea no se produce en el vacío. La presión del proteccionismo global, las tensiones comerciales con Estados Unidos y la reorganización de cadenas de suministro han acelerado la necesidad de nuevos acuerdos estratégicos.
En este contexto, la visita de Carlos Cuerpo no solo refuerza la presencia española en México, sino que también refleja una apuesta más amplia: la de posicionar a España como uno de los principales intermediarios económicos entre Europa y América Latina en una nueva era de competencia global.
La pregunta que queda abierta es si esta renovada arquitectura comercial será capaz de traducirse en una integración económica más profunda o si, como en ciclos anteriores, el impulso institucional volverá a depender del ritmo de la política internacional y sus inevitables cambios de ciclo.