Cellnex gira a defensa con plan para vigilar drones y ciberataques

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Cellnex ha decidido ampliar el perímetro de su negocio más allá de las telecomunicaciones tradicionales y entrar de lleno en el ámbito de la defensa.

La compañía ha presentado esta nueva línea estratégica durante su junta de accionistas, donde ha detallado que aprovechará su red de torres para ofrecer soluciones de seguridad frente a amenazas emergentes.

El planteamiento pasa por transformar parte de sus infraestructuras en nodos capaces de integrar sistemas de vigilancia y protección frente a drones, ciberataques o incidentes críticos como apagones energéticos.

El grupo cuenta con 110.000 emplazamientos en Europa, de los cuales 11.000 están en España, lo que le proporciona una base especialmente relevante para este despliegue.

La estrategia se apoyará en alianzas con empresas del sector de la defensa, entre ellas Indra, con el objetivo de desarrollar soluciones combinadas que refuercen la resiliencia de infraestructuras críticas.

En el caso español, el hecho de que cerca del 60% de las torres no estén ubicadas sobre viviendas abre la puerta a su uso como plataformas de monitorización y respuesta a bajo coste.

Los planes de Cellnex

El consejero delegado, Marco Patuano, enmarcó esta iniciativa en la necesidad de reforzar la seguridad operativa de las redes en un contexto de creciente complejidad tecnológica y geopolítica.

La diversificación del negocio se suma así a una estrategia de crecimiento más amplia.

En el plano de gobierno corporativo, la junta aprobó un nuevo plan de incentivos a largo plazo para la alta dirección, con un horizonte de cuatro años y un máximo de 13 millones de euros para el consejero delegado.

También se avanzó hacia un modelo de reelección anual del consejo de administración para reforzar el control accionarial.

En paralelo, el presidente Óscar Fanjul mostró su insatisfacción con la evolución bursátil del grupo.

Cellnex fue la tercera peor compañía del Ibex 35 en 2025, con una caída del 10% en su cotización, lo que ha llevado a la dirección a anunciar un plan de revalorización bajo el enfoque de “whatever it takes” (“lo que haya que hacer”) para reducir la brecha entre precio y valor.

La compañía prevé distribuir al menos 1.000 millones de euros al accionista mediante dividendos y recompras, incluyendo una reducción de capital del 3,66%.

Mientras tanto, mantiene su inversión anual de hasta 2.000 millones para expandir redes e incorpora inteligencia artificial para optimizar su gestión operativa.

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