Celsa, el gigante siderúrgico con sede en Barcelona, ha tirado la toalla en su intento por fichar a un socio español. Después del plantón de CriteriaCaixa, la empresa ha decidido que no tiene sentido seguir buscando. ¿La razón? Las ofertas que llegaron eran flojas y, tal y como están las cosas en el sector, nadie quiere o puede poner la pasta que hace falta para meterse en el capital del segundo grupo industrial más potente de Cataluña (solo por detrás de Seat).
La cosa se complica además porque el sector del acero está en horas bajas. En 2024, Celsa ha perdido 281 millones de euros, lo que contrasta fuerte con los 459 millones de beneficio del año anterior. Un batacazo serio.
Rafael Villaseca, presidente de la compañía, y Jordi Cazorla, el CEO, explicaron esta semana que la búsqueda de socio se cancela oficialmente. Aunque el Gobierno exigió que entrara un inversor español para autorizar que los fondos tomaran el control de la compañía, la realidad es que no han encontrado a nadie con el músculo suficiente. “El compromiso era buscar, y lo hemos hecho, pero no ha salido”, resumió Villaseca.
Durante el proceso, que llevó Citi, hubo interés, pero de industrial potente… poco. Además, todo esto ha coincidido con un mal momento para el acero: en 2023, el consumo en la UE bajó un 1,1%, con caídas en sectores clave como la construcción (-3,7%) y el automóvil (-6,2%).
¿Qué ha hecho Celsa para mover ficha mientras tanto? Pues vender más del 40% de sus plantas MRT Gijón y Cerdanyola al grupo francés Picot, con la idea de reforzar su parte industrial.
Las cifras de Celsa 2024 no acompañan
A pesar de haber vendido sus fábricas en Reino Unido y Noruega, los números de 2024 no han sido precisamente para celebrar. Como decíamos:
Pérdidas netas de 281 millones de euros
Ventas de 3.360 millones
EBITDA de 274 millones, pero con un lastre financiero de -322 millones derivado de ajustes del año anterior
Para 2025, hay algo más de optimismo: las toneladas vendidas han subido un 3% y el EBITDA ha crecido un 34% en los primeros cinco meses respecto al mismo periodo de 2024. Aun así, no se espera cerrar el año en beneficios, pero sí se pone 2026 como el objetivo realista para volver al verde.
Menos deuda, más rentabilidad
Otro frente abierto es el de la deuda. Tras vender los activos británicos y noruegos, el pasivo ha bajado hasta los 1.896 millones de euros. Ahora, están trabajando en una refinanciación que podría incluir una emisión de bonos, con el objetivo claro de reducir la ratio deuda/EBITDA a 2,5x en 2028 (venimos de un 8,4x… o sea, casi imposible de sostener).
Según el plan de negocio de la empresa, para 2028 esperan generar 659 millones de EBITDA, lo que sería un buen salto respecto a donde están ahora.
¿Y Polonia?
Por último, todavía queda una carta por jugar: la venta de su filial en Polonia. Pero no es el momento. La planta está muy cerca de la frontera con Ucrania y podría ser clave para la reconstrucción del país cuando termine la guerra. Así que, por ahora, esa opción queda congelada, pero apuntada.

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