Commerzbank ha elevado el tono en el pulso corporativo que mantiene desde hace 19 meses con UniCredit y ha instado formalmente a sus accionistas a rechazar la oferta de adquisición lanzada por el banco italiano, valorada en unos 37.000 millones de euros.
La entidad alemana considera insuficiente la propuesta y cuestiona tanto su precio como su encaje estratégico.
El movimiento del banco alemán supone un nuevo punto de inflexión en una operación que ha ido escalando progresivamente desde septiembre de 2024, cuando UniCredit comenzó a tomar posiciones en el capital de Commerzbank.
En un comunicado difundido este lunes, la entidad presidida por Bettina Orlopp ha sido tajante en su posicionamiento.
“UniCredit no está ofreciendo a los accionistas de Commerzbank una prima adecuada y no ha presentado un plan estratégico coherente y creíble para la fusión”, ha señalado el banco.
En la misma línea, el consejo de administración y el consejo de supervisión han recomendado a los accionistas “que no acepten la oferta”, reforzando el rechazo institucional a la operación.
La propuesta de UniCredit se estructura mediante un canje de acciones, con una ecuación de 0,485 títulos propios por cada acción de Commerzbank.
Sin embargo, la valoración implícita se sitúa por debajo de la capitalización bursátil del banco alemán, que cerró el viernes en torno a 39.000 millones de euros.
Las dudas de Commerzbank
Actualmente, UniCredit controla cerca del 27% del capital de Commerzbank de forma directa, además de contar con instrumentos derivados que refuerzan su posición como primer accionista.
La opa voluntaria lanzada por el grupo italiano permanece abierta hasta el 16 de junio.
Desde la dirección alemana también se cuestiona el plan industrial del banco italiano, basado en una fuerte reducción de costes, que podría afectar a ingresos y al modelo de negocio del grupo.
El Gobierno alemán, con un 12,7% del capital, se ha alineado con esta postura y ha defendido la independencia de la entidad.
El canciller Friedrich Merz ha llegado a calificar las tácticas de UniCredit como “hostiles y agresivas”.
Desde el lado italiano, el consejero delegado Andrea Orcel defiende que la operación generaría sinergias relevantes y reforzaría la escala en el mercado alemán, el mayor de Europa.