La nube sigue siendo el corazón de la transformación digital, pero en España, las empresas han empezado a mirar más allá de los proveedores cloud.
Según un estudio de Aire, el principal riesgo ya no está en AWS, Azure o Google Cloud, sino en la red que sostiene estos servicios, y cómo garantizar que no se interrumpan las operaciones críticas.
De hecho, el 75% de los responsables de IT señala que la gestión de la red es hoy su mayor preocupación, muy por delante de la seguridad de la información, que preocupa al 50%.
La razón es clara: el 85% de los fallos en servicios cloud se originan por problemas de conectividad, lo que provoca paralizaciones y costes inesperados.
Para hacer frente a este desafío, la mitad de las empresas españolas ha optado por redes dedicadas que ofrecen conexiones privadas, estables y de baja latencia.
Más allá de la nube
Estas infraestructuras permiten que los sistemas críticos funcionen sin depender de la red pública y evitan interrupciones que podrían afectar a toda la operación.
Otra parte recurre a VPN y soluciones de acceso remoto, aunque algunas compañías aún navegan sin cifrado en aplicaciones SaaS, exponiéndose a riesgos de seguridad.
Los centros de datos neutros se perfilan como otra herramienta clave. Funcionan como hubs que permiten a las empresas conectarse de manera redundante con varios proveedores de nube y telecomunicaciones.
Actualmente, un 25% de las compañías ya los utiliza para garantizar resiliencia y continuidad de servicio ante cualquier incidencia en la red.
El informe de Aire evidencia que proteger los servicios en la nube ya no es solo un tema de software o proveedores, sino de infraestructura.
La estrategia pasa por combinar enlaces dedicados, redundancia, cifrado y supervisión constante de la red, asegurando que los servicios digitales se mantengan activos incluso ante fallos técnicos o saturaciones.

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