El mercado de oficinas encara 2026 con dos velocidades muy distintas en las principales plazas inmobiliarias del país.
Madrid mantiene la presión alcista sobre las rentas en las zonas más cotizadas, mientras Barcelona muestra una evolución más moderada, marcada por la prudencia empresarial y una mayor sensibilidad a los precios.
En este escenario, la pregunta para muchas compañías ya no es solo dónde instalarse, sino cuándo cerrar un contrato de alquiler.
Los últimos datos del informe inmobiliario de MVGM reflejan que el centro de Madrid alcanzó en el primer trimestre una renta media de 26,42 euros por metro cuadrado al mes, mientras que en el distrito central de negocios (CBD) escaló hasta 39,9 euros, un 4,6% más interanual.
La capital sigue consolidándose como el mercado más dinámico y resistente del país, especialmente en los edificios prime y en los activos con mejores estándares de sostenibilidad y servicios.
La situación en Barcelona es diferente. La renta media en el centro de la ciudad se situó en 19,48 euros por metro cuadrado mensuales y en 28 euros en el CBD, con un ajuste anual del 2,4%.
MVGM detecta una demanda activa, pero también una actitud mucho más conservadora por parte de las empresas, que están limitando el margen para nuevas subidas de precios.
Geografía de oficinas
“Madrid lidera con claridad, al combinar una evolución positiva en ventas con una sobresaliente capacidad para defender y elevar rentas en el CBD”, señala José María Amores, director de Oficinas de MVGM en España.
Sobre Barcelona, apunta que “avanza hacia un escenario más prudente y de rentas más contenidas”.
El comportamiento desigual de ambos mercados empieza a condicionar las decisiones corporativas. En Madrid, las empresas están acelerando operaciones ante la expectativa de nuevas subidas, especialmente en ubicaciones céntricas donde la oferta disponible sigue siendo limitada.
En Barcelona, en cambio, el contexto permite negociar con más margen y tiempos menos agresivos.
MVGM prevé que durante el resto del año Madrid mantenga la fortaleza de sus rentas en el segmento premium, apoyada en la escasez de producto bien ubicado.
Barcelona, por su parte, seguirá instalada en un escenario de estabilidad.