¿Cuántos millones se juega Repsol en Venezuela?

Venezuela se ha convertido en una de las mayores apuestas estratégicas —y riesgos— de Repsol. La petrolera española concentra en el país latinoamericano cerca del 15% de sus reservas mundiales de petróleo y gas. Un volumen que, a precios actuales de mercado, supera los 13.000 millones de euros, en un contexto marcado por la intervención militar de Estados Unidos y el colapso del régimen de Nicolás Maduro, según adelanta Expansión.

Según datos de 2024, la producción anual de Repsol en Venezuela alcanzó los 24 millones de barriles equivalentes de petróleo (mbep). Lo que supone unos 1.400 millones de dólares en valor de mercado. Aunque la mayor parte de esta producción corresponde a gas natural, su relevancia económica es clave: un tercio del gas que consume Venezuela procede directamente de la compañía española. Lo que convierte a Repsol en un pilar esencial de la economía del país.

Pese a las restricciones impuestas por Estados Unidos a la exportación de hidrocarburos, la producción de Repsol no ha dejado de crecer en los últimos años. En el primer semestre de 2025, la compañía alcanzó una media diaria de 70.500 barriles equivalentes, frente a los 65.000 del mismo periodo del año anterior. Consolidando a Venezuela como su segundo país más relevante en upstream, solo por detrás de Estados Unidos.

El verdadero tesoro, sin embargo, no está en la producción diaria, sino en las reservas probadas. De los 1.747 millones de barriles equivalentes que Repsol tiene certificados en todo el mundo, 256 millones se encuentran en Venezuela. A un precio de referencia del Brent en torno a los 60 dólares, este volumen equivale a más de 15.300 millones de dólares. Una cifra que explica por qué Caracas es una pieza clave en el futuro de la petrolera.

Beneficiar a Repsol

Desde un punto de vista estrictamente empresarial, la caída del régimen de Maduro podría beneficiar a Repsol. La compañía llevaba meses negociando con la Administración de Donald Trump para aliviar el bloqueo a las exportaciones, sin éxito. Ahora, con un escenario político en transición, se abre la posibilidad de levantar sanciones y reactivar el sector energético venezolano. Previsiblemente bajo tutela estadounidense y con el regreso de gigantes como Exxon, Chevron o ConocoPhillips.

Uno de los principales riesgos actuales para Repsol es su exposición a PDVSA, su socio estatal obligado. La petrolera española ha ido reduciendo este riesgo mediante provisiones contables: a junio de 2025, las cuentas a cobrar se situaban en 330 millones de euros, frente a más de 1.000 millones en años anteriores. Es, de hecho, el único riesgo patrimonial explícito que Repsol reconoce hoy en Venezuela.

La relación entre Repsol y el país ha sido históricamente tensa y volátil. Desde su llegada en 1993, la compañía ha atravesado nacionalizaciones, cambios legislativos y amenazas políticas, especialmente durante la era de Hugo Chávez. Aun así, sus activos no han sido expropiados, lo que mantiene intacto el valor de sus reservas.

El desenlace de la crisis venezolana será determinante para los planes estratégicos de Repsol, incluida una posible salida a Bolsa de su filial de exploración y producción o la entrada de un socio financiero. Esta unidad llegó a valorarse en 20.000 millones de euros, y su atractivo depende en gran medida de la capacidad de explotar plenamente países clave como Venezuela.

Con el país que alberga las mayores reservas de petróleo del planeta —300.000 millones de barriles— en plena redefinición política, Repsol se enfrenta a una encrucijada histórica: convertir su mayor riesgo internacional en su mayor oportunidad o asumir que una parte esencial de su riqueza seguirá enterrada bajo la incertidumbre.

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