El arranque de 2026 deja una lectura dual para Danone: cifras en rojo en términos reportados, pero una dinámica subyacente que sigue apuntando al crecimiento. El grupo francés ha cerrado el primer trimestre con unos ingresos de 6.708 millones de euros, lo que supone una caída del 2% interanual en términos absolutos.
Sin embargo, el dato clave está en el detalle. El impacto del tipo de cambio ha pesado con fuerza, restando un 5,6% a la facturación, arrastrado principalmente por la depreciación de monedas como el dólar estadounidense, el peso argentino, la rupia indonesia o el renminbi chino. Sin ese efecto, la foto cambia: en cifras comparables, Danone crece un 2,7%, impulsado tanto por volumen (+1,5%) como por precio (+1,2%).
Capacidad de crecimiento
La compañía está mostrando así una de sus constantes estratégicas: capacidad de crecimiento en entornos macro volátiles, donde la divisa actúa más como ruido que como tendencia real de negocio.
Por regiones, el comportamiento es desigual pero coherente con el contexto global. Europa, Oriente Medio y África retroceden un 1,6%, América cae un 2,5% y Asia-Pacífico un 2%, reflejando tanto la presión cambiaria como la normalización de la demanda en ciertos mercados emergentes.
Por divisiones, el patrón es similar. Los productos lácteos bajan un 2,3%, la nutrición especializada retrocede un 1,6% y el negocio de aguas cae un 1,9%. Ninguna división escapa al impacto del tipo de cambio, pero todas mantienen una base operativa estable.
La lectura estratégica, sin embargo, es menos defensiva de lo que sugieren los titulares. El CEO, Antoine de Saint-Affrique, insiste en la resiliencia de la cartera centrada en la salud y en la disciplina en la ejecución de la estrategia de renovación.
Además, Danone mantiene sin cambios su previsión para el conjunto del año: crecimiento de ventas comparables entre el 3% y el 5%, con una mejora del beneficio operativo recurrente por encima de la evolución de las ventas.

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