De campos de golf a drones de guerra: Así invierten los hijos de Trump

Criptomonedas y Donald TrumpIstock

Los hijos mayores de Donald Trump, Donald Jr. y Eric, han dado un giro sorprendente a sus inversiones, según un reportaje de Bloomberg

Un fondo familiar, American Ventures, ha transformado pequeñas participaciones en empresas locales de Florida en apuestas estratégicas por la industria de drones, una tecnología clave en la actual tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán.

El año pasado, el fondo de los Trump invirtió en una constructora de centros de Orange Theory Fitness y en una empresa de gestión de campos de golf en Florida.

Apenas unos meses después, ambas compañías han reorientado su actividad hacia los drones, un movimiento que coincide con la guerra tecnológica impulsada por el Pentágono y la colaboración militar con Israel.

Desde 2024, American Ventures ha respaldado al menos tres empresas de drones con sede en Florida, cerca del Mando Central del Ejército de EEUU y de Mar-a-Lago, la residencia del presidente.

Según Bloomberg, el fondo declara participaciones en compañías de drones por un valor cercano a 750 millones de dólares, aunque el beneficio real para los Trump permanece difuso.

Entre los protagonistas de esta ola inversora se encuentra Powerus, cofundada por Brett Velicovich, veterano militar y autor de Drone Warrior.

La empresa busca expandir su producción de 1.000 a 10.000 drones mensuales, principalmente para clientes del Pentágono, y ha optado por fusionarse con Aureus Greenway Holdings, empresa que hasta hace poco gestionaba campos de golf en Florida.

Los movimientos de los Trump

De manera similar, Eric Trump respaldó la fusión inversa del fabricante israelí de drones Xtend, también con sede en Florida, reforzando la conexión con contratos gubernamentales.

Estas operaciones se producen en un contexto donde el Pentágono planea invertir más de 1.000 millones de dólares en tecnología de drones durante los próximos dos años.

El papel de los Trump ha generado debate sobre posibles conflictos de interés, dado que apoyan empresas que compiten por contratos públicos. Según Stacie Pettyjohn, del Center for a New American Security, “no está claro quién recibe trato preferencial ni cómo se gestionan los contratos gubernamentales”.

Más allá de la polémica, la estrategia es clara: convertir inversiones locales en oportunidades estratégicas, aprovechando el auge de los drones como herramienta militar y tecnológica.

Un ejemplo de cómo, incluso en fin de semana, los negocios de la familia Trump no dejan de intersectar con las prioridades del Gobierno de EE.UU.

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