Dermatología que tira del carro: el salto de Almirall en 2025

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Almirall firmó en 2025 un ejercicio de cambio de escala. La biofarmacéutica cerró el año con un beneficio neto de 46,2 millones de euros, lo que multiplica por más de cuatro el resultado del ejercicio anterior. En paralelo, el beneficio neto normalizado se duplicó hasta los 52,6 millones, una señal clara de que la mejora no es coyuntural, sino estructural. Detrás del salto hay dos palancas que empiezan a encajar: el empuje del negocio de dermatología en Europa y un mejor apalancamiento operativo.

El crecimiento también se reflejó en la línea superior. Las ventas netas alcanzaron los 1.108,1 millones de euros, un 12,4% más interanual y, por primera vez, por encima del umbral psicológico de los 1.000 millones. El Ebitda avanzó un 20,9% hasta los 232,9 millones, confirmando que el incremento de ingresos se está traduciendo en mayor rentabilidad. En un sector donde la inversión en I+D pesa y los tiempos de maduración son largos, esta conversión de ventas en resultados es una de las métricas que más miran los inversores.

Aportaron 669,4 millones en ventas

El motor del ejercicio volvió a ser la dermatología médica, que aportó 669,4 millones de euros en ventas (+22,1%). Dentro de este segmento, Europa fue el principal vector de crecimiento: el negocio dermatológico en la región avanzó un 25,6% hasta los 608 millones, impulsado especialmente por los tratamientos biológicos, que están ganando tracción en patologías de alto valor añadido. Este mix de producto, más especializado, explica buena parte de la mejora del margen y refuerza el posicionamiento de la compañía en nichos donde la barrera de entrada es más alta.

Más allá del dato puntual, 2025 deja una lectura estratégica: foco, disciplina y ejecución. La compañía ha conseguido alinear su porfolio con áreas terapéuticas de mayor crecimiento, mientras optimiza costes y escala su estructura comercial en mercados clave. Esa combinación es la que permite hablar de apalancamiento operativo real y no solo de un rebote puntual tras un año flojo.

Con la vista puesta en 2026, la hoja de ruta es ambiciosa pero creíble: crecer ventas entre un 9% y un 12% y elevar el Ebitda hasta un rango de 270 a 290 millones de euros. Si la dermatología europea mantiene el ritmo y los biológicos siguen ganando peso, el ejercicio pasado puede ser algo más que un buen año: puede marcar un nuevo suelo de rentabilidad para el proyecto industrial de Almirall.

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