La compañía de telecomunicaciones Digi protagonizó este jueves uno de los estrenos bursátiles más esperados del año en España. Sin embargo, la jornada terminó con un resultado muy negativo para la empresa. Después de comenzar a cotizar con una subida inicial del 7,1 %, las acciones perdieron valor a lo largo del día y cerraron con una caída del 8 %, situándose en 5,15 euros por acción. Este descenso convierte a Digi en la empresa con el peor debut en la Bolsa española desde la salida de Talgo en 2015.
¿Cómo fue el estreno de Digi en Bolsa?
La salida a Bolsa despertó un gran interés entre los inversores. Más de 50 inversores institucionales adquirieron el 14 % del capital de la compañía, mientras que la empresa matriz mantuvo el 80 % de las acciones y la familia propietaria de Mayoral conservó un 6 %. La demanda alcanzó alrededor de 1.300 millones de euros, casi cuatro veces superior al importe de la oferta pública de venta, lo que demostraba la expectación generada por la operación.
No obstante, el comportamiento de las acciones durante la sesión fue muy diferente al esperado. Tras abrir con fuerza, comenzaron a perder valor hasta cerrar con un importante descenso, sorprendiendo tanto a los mercados como a los analistas financieros.
¿Por qué cayó el precio de las acciones?
Los expertos consideran que uno de los principales motivos de la caída fue la preocupación por el elevado nivel de endeudamiento de Digi. La filial española acumula una deuda cercana a los 650 millones de euros, mientras que la empresa matriz mantiene una deuda de aproximadamente 1.900 millones de euros.
Además, Digi ha registrado pérdidas durante los últimos tres años debido a las fuertes inversiones realizadas para ampliar su red de fibra óptica y telefonía móvil. Aunque la empresa continúa aumentando su número de clientes, todavía necesita invertir cientos de millones de euros para consolidar su crecimiento antes de comenzar a generar beneficios de forma estable.
¿Qué consiguió la empresa con esta operación?
A pesar del mal comportamiento de las acciones, la salida a Bolsa permitió a Digi recaudar 287 millones de euros. De esa cantidad, 150 millones servirán para financiar el crecimiento de la filial española mediante una ampliación de capital, mientras que los 137 millones restantes ayudarán a la empresa matriz a reducir parte de su deuda.
La compañía considera que esta financiación le permitirá continuar desarrollando su infraestructura y mantener su estrategia de ofrecer servicios de telecomunicaciones a precios competitivos.
¿Cuáles son los planes de Digi para los próximos años?
La empresa mantiene un ambicioso plan de expansión. Su objetivo es aumentar la cobertura de fibra óptica desde los 13,7 millones de unidades inmobiliarias actuales hasta 21 millones en 2030. También pretende ampliar su red de antenas de telefonía móvil, pasando de unas 1.100 antenas actuales a 5.000 en 2028 y 10.000 en 2033.
Además, la empresa no prevé repartir dividendos antes de 2030, ya que priorizará las inversiones necesarias para seguir creciendo y mejorar su rentabilidad.
¿Qué puede ocurrir en el futuro?
Los directivos de Digi aseguran que la caída registrada en el primer día de cotización no modifica su estrategia empresarial. Confían en que el aumento de clientes, las inversiones realizadas y el crecimiento del negocio permitan mejorar los resultados financieros en los próximos años.
Asimismo, la empresa estudia vender un 5 % adicional de su capital dentro de uno o dos años, una vez finalice el periodo de restricción para la venta de acciones. Con ello buscaría obtener nuevos recursos para financiar futuros proyectos o posibles adquisiciones en el sector de las telecomunicaciones.
Aunque el estreno bursátil de Digi terminó con un fuerte descenso del precio de sus acciones, la compañía mantiene una visión optimista sobre su futuro. El importante interés mostrado por los inversores y su ambicioso plan de expansión indican que la empresa seguirá apostando por el crecimiento a largo plazo, aunque antes deberá afrontar el reto de reducir su deuda y alcanzar una rentabilidad sostenida.
