Digi acelera su hoja de ruta financiera en España, aunque todavía sin pulsar el botón definitivo.
La operadora de origen rumano estudia una ampliación de capital de entre 150 y 200 millones de euros en el marco de la posible salida a Bolsa de parte de su filial española, un proceso que continúa en fase de análisis.
La compañía trasladó este mensaje durante su ‘Capital Markets Day’ celebrado en Madrid, donde dejó claro que el movimiento forma parte de un escenario potencial, no cerrado.
“Esto no supone que la decisión esté tomada”, subrayaron sus responsables, aunque admiten que esa sería la estructura prevista si el salto al parqué sigue adelante.
La operación contemplaría un tramo primario —ligado a la ampliación de capital— y eventualmente otro secundario, mediante la venta de acciones existentes.
Sin embargo, este último componente “no se ha decidido ni definido por el momento”, lo que refleja el carácter preliminar de la estrategia.
El plan de Digi
Digi insiste en que no existe urgencia. No hay calendario fijado ni presión interna para ejecutar la operación en una fecha concreta.
La compañía sostiene que el ritmo lo marcarán tanto su preparación interna como el apetito inversor. “Nos estamos preparando y analizando la oportunidad”, recalcan.
El contexto internacional, marcado por la volatilidad geopolítica, añade incertidumbre al ‘timing’.
Desde la empresa reconocen que anticipar el mejor momento es complejo y que los mercados atraviesan ciclos que pueden acelerar o frenar decisiones corporativas de esta envergadura.
En paralelo, la compañía ha ido dando pasos estructurales. En diciembre, su filial en España se transformó en sociedad anónima, un requisito indispensable para poder cotizar, según la normativa vigente.
El movimiento quedó registrado en el Borme y supone una señal clara de preparación técnica para el mercado.
Además, el consejero delegado de Digi, Marius Varzaru, mantuvo en febrero un encuentro con el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, en un momento clave para el desarrollo del proyecto.
Aunque no trascendieron detalles, el proceso de salida a Bolsa estuvo previsiblemente sobre la mesa.
El plan más amplio apuntaría a una operación de entre 500 y 600 millones de euros, combinando nuevas acciones y títulos ya existentes.
De concretarse, supondría uno de los movimientos corporativos más relevantes en el sector ‘teleco’ español en los últimos años.

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