Desde esta madrugada, Estados Unidos aplica nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a las importaciones procedentes de 60 países, entre ellos España y el resto de la Unión Europea, Reino Unido, China, México, India y Japón. La medida forma parte de la nueva ofensiva comercial impulsada por el presidente Donald Trump.
La Casa Blanca recurre ahora a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para imponer los gravámenes, después de que el Tribunal Supremo bloqueara en febrero los aranceles generalizados aprobados bajo la declaración de emergencia nacional.
Washington justifica la decisión al considerar que los países afectados no han hecho lo suficiente para impedir la exportación de bienes producidos mediante trabajo forzoso, según una investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
¿Cómo impactan los nuevos aranceles?
Los nuevos aranceles afectan a productos procedentes de países que representan el 99,4% de las importaciones estadounidenses, aunque quedan excluidos el petróleo, el gas, determinados productos que no pueden fabricarse en Estados Unidos, los bienes cubiertos por el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) y los productos ya sujetos a gravámenes por motivos de seguridad nacional, como el acero y los automóviles.
La Administración Trump también ha anticipado un nuevo paquete arancelario contra otros 15 países y la Unión Europea por supuestas prácticas desleales en el sector manufacturero.
La utilización de la Sección 301 para imponer gravámenes de carácter generalizado podría volver a ser objeto de impugnaciones judiciales, al tratarse de un mecanismo concebido para responder a prácticas comerciales concretas de países específicos.