La inteligencia artificial ya no es una promesa a largo plazo, sino una palanca estratégica en plena aceleración. Un nuevo estudio del IBM Institute for Business Value revela que ocho de cada diez ejecutivos en España (80%) esperan que la IA contribuya de forma significativa a sus ingresos para 2030, frente al 36% actual. Sin embargo, el informe también pone sobre la mesa una paradoja: solo el 30% de los directivos tiene una visión clara de dónde procederán exactamente esos nuevos ingresos.
A pesar de esta falta de visibilidad, la apuesta inversora es contundente. Los ejecutivos españoles prevén que la inversión en IA crecerá un 156% hasta 2030, una cifra que refleja el papel central que esta tecnología está adquiriendo en las agendas corporativas. No obstante, el camino no está exento de riesgos: el 70% teme que sus iniciativas en inteligencia artificial fracasen por no estar bien integradas en el core del negocio.
La IA y las empresas
Según Mohamad Ali, vicepresidente sénior de IBM Consulting, el reto no es solo tecnológico, sino estratégico. En sus palabras, las empresas que sepan integrar la IA en sus decisiones y operaciones avanzarán más rápido, innovarán antes y obtendrán resultados comerciales medibles.
El estudio muestra también un cambio de enfoque. Aunque actualmente el 47% del gasto en IA se destina a eficiencia, los directivos esperan que en 2030 el 63% de la inversión esté orientada a innovación. De hecho, el 54% considera que la ventaja competitiva vendrá más de innovar que de optimizar costes, y el 72% planea reinvertir las mejoras de productividad impulsadas por IA en nuevas iniciativas de crecimiento.
En el plano tecnológico, el informe apunta a un escenario cada vez más complejo. El 88% de los ejecutivos espera operar con entornos multimodelo, mientras que el 64% cree que los modelos de lenguaje pequeños (SLM) ganarán protagonismo frente a los grandes (LLM). A nivel global, las empresas que ya están escalando IA con modelos personalizados anticipan mejoras del 24% en productividad y márgenes operativos un 55% superiores para 2030.
La transformación también alcanza al liderazgo. Para finales de la década, el 26% de los consejos de administración podría contar con asesores basados en IA, y el 92% de los ejecutivos cree que esta tecnología redefinirá los roles directivos. Además, el 50% considera que muchas habilidades actuales quedarán obsoletas, situando la mentalidad y la capacidad de adaptación como factores clave.
En definitiva, el estudio de IBM dibuja un escenario claro: la IA no solo impactará en la eficiencia, sino que se convertirá en uno de los principales motores de crecimiento empresarial. El reto ahora está en pasar de la expectativa a la ejecución.
