El BCE reabre la puerta a los eurobonos para financiar la defensa europea

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El debate sobre la emisión de deuda conjunta en la eurozona vuelve a ganar tracción en los círculos de política económica europeos.

Esta vez, con el respaldo explícito del economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, que ve fundamentos fiscales para avanzar en esa dirección.

En una intervención en Fráncfort, Lane defendió que la creación de bonos comunes podría estar justificada por la naturaleza de los bienes públicos europeos, especialmente en un contexto de mayor gasto en defensa.

“Desde el punto de vista de las finanzas públicas, es natural vincular los bienes públicos a escala europea con deuda común”, señaló, en referencia a la necesidad de alinear financiación y beneficios compartidos.

El economista jefe añadió que cualquier avance en esta línea debería apoyarse en la confianza entre Estados miembros, un elemento clave en un debate que históricamente ha generado divisiones dentro de la Unión Europea.

La idea no es nueva para Lane. Antes de asumir su cargo actual, ya impulsó en 2018 una propuesta para crear un activo seguro europeo, una iniciativa que no llegó a materializarse, aunque sirvió de base conceptual para posteriores emisiones conjuntas durante la pandemia.

Ahora, el contexto geopolítico y la necesidad de financiar el refuerzo de capacidades defensivas han reactivado el interés por este tipo de instrumentos.

Lane subrayó que “una mayor oferta de activos seguros denominados en euros sentaría las bases para un aumento más generalizado de la demanda mundial de activos denominados en euros”.

Las consecuencias que ve el BCE

El impacto potencial no sería solo financiero. Según el economista, este tipo de emisiones podría reforzar el tamaño y la rentabilidad de las empresas europeas al mejorar el acceso a financiación en la región.

En la misma línea, el gobernador del Banco de Finlandia, Olli Rehn, defendió que “un activo seguro europeo reforzaría el papel internacional del euro”, al tiempo que contribuiría a profundizar los mercados financieros europeos.

Rehn añadió que la deuda conjunta podría actuar como catalizador de la inversión privada y mejorar la estabilidad financiera, además de reforzar la transmisión de la política monetaria.

El BCE ya ha planteado en documentos recientes la creación de un “activo seguro de referencia común europeo”, concebido como un instrumento líquido y de alta calidad que conviva con incentivos para mantener la disciplina fiscal en los Estados miembros.

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