El capital colombiano empieza a ganar presencia en el mercado inmobiliario europeo en un contexto marcado por cambios fiscales en origen y una brecha clara en la asignación de activos frente a Estados Unidos.
El movimiento, impulsado sobre todo por family offices, refleja una estrategia de diversificación más sofisticada, según un reportaje que publica Portafolio.
La comparación internacional ayuda a entender la tendencia. Mientras los family offices latinoamericanos destinan apenas el 6% de sus carteras al real estate, en Estados Unidos esa cifra se eleva al 18%.
Esa diferencia, lejos de cerrarse de forma abrupta, está comenzando a corregirse a medida que el capital busca estabilidad y nuevos vehículos de inversión.
En Colombia, la reducción del umbral del impuesto al patrimonio hasta alrededor de los 500.000 dólares ha añadido presión a la planificación financiera de grandes fortunas.
Este ajuste regulatorio está acelerando el análisis de estructuras internacionales y la búsqueda de mercados más eficientes desde el punto de vista fiscal y de rentabilidad.
“Los family offices latinoamericanos tienen el 6% de su portafolio en real estate. Los estadounidenses tienen el 18%”, señala Felipe Ocampo Lizarralde, director de Inversión de Dils Lucas Fox, que interpreta esta brecha como un proceso en transformación.
España apetecida por el capital colombiano
El foco del capital se está desplazando hacia Europa, donde el mercado inmobiliario institucional vive un ciclo de alta actividad.
En España, la inversión alcanzó 12.900 millones de euros en los primeros nueve meses de 2025, con un crecimiento del 44% interanual.
Madrid destaca como principal polo, con el 44% del mercado comercial y una vacancia en oficinas prime inferior al 5%. Los retornos en activos core se sitúan en torno al 4,65%, en un entorno de demanda sostenida y oferta limitada.
Las estructuras de entrada más habituales pasan por joint ventures, vehículos específicos o SOCIMI, con un 23% de los inversores priorizando alianzas estratégicas.
En este contexto, España se consolida como uno de los principales destinos del capital latinoamericano, que ya supera los 500 millones de euros acumulados, con Colombia ganando peso dentro del flujo regional.

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