El esfuerzo económico necesario para adquirir una vivienda en España se sitúa ya en niveles similares a los registrados antes de la crisis inmobiliaria de 2007, según la XXII edición del Observatorio de la Valoración elaborado por la Asociación Española de Análisis de Valor (AEV). El informe señala que los precios residenciales han aumentado más de un 10% interanual durante el segundo trimestre de 2025.
A pesar de esta escalada y del incremento del esfuerzo hipotecario —el porcentaje de ingresos que los hogares destinan al pago de la hipoteca—, los expertos descartan la existencia de una burbuja inmobiliaria generalizada. Sin embargo, advierten de riesgos localizados en determinadas regiones, especialmente en aquellas con alta demanda y escasa oferta de vivienda nueva.
El documento atribuye el aumento de precios a factores como la falta de suelo disponible, el encarecimiento de los costes de construcción y la presión de la demanda en áreas urbanas y turísticas. Además, el mayor coste de la financiación y la pérdida de poder adquisitivo están elevando la tensión sobre los compradores, que deben dedicar una mayor proporción de su renta a la adquisición de vivienda.
Los analistas de la AEV destacan que el escenario actual difiere del vivido hace dos décadas: el sistema financiero es más sólido, los criterios de concesión de crédito son más prudentes y no se aprecia un endeudamiento excesivo de los hogares. No obstante, regiones como Madrid, Baleares o Málaga muestran síntomas de sobrecalentamiento por la presión inversora y la limitada oferta, lo que podría derivar en una “burbuja parcial”.
El informe concluye que la estabilización del mercado inmobiliario pasa por incrementar la oferta de vivienda asequible y mantener la prudencia en la concesión de crédito.

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