El mercado energético vuelve a tensionarse —y esta vez con fuerza. En apenas dos semanas de conflicto en Irán, el precio del gas natural en Europa se ha duplicado, encendiendo todas las alarmas en un continente que creía haber dejado atrás lo peor de la crisis energética. El referente europeo, el TTF neerlandés, llegó a subir un 22% en una sola jornada, reflejando el impacto directo de los ataques sobre infraestructuras clave, así lo adelanta ElPaís.
El detonante ha sido claro: el golpe a Ras Laffan, la mayor terminal de gas natural licuado del mundo, responsable de cerca de una quinta parte del suministro global. Los daños, calificados como “extensos”, añaden una nueva variable crítica: ya no se trata solo de cuándo se reabrirá el estrecho de Ormuz, sino de cuánto tardará en recuperarse la capacidad productiva.
Efecto dominó
El efecto dominó no se ha hecho esperar. El petróleo también reacciona: el Brent se dispara más de un 5%, acercándose a los 113 dólares por barril, con previsiones que ya apuntan a escenarios de 140 o incluso 160 dólares si la escalada continúa.
El problema para Europa llega en el peor momento posible. Con el invierno terminando, el continente necesita reponer reservas estratégicas de gas, que además se encuentran por debajo de la media tras un año más frío de lo esperado. La interrupción del suministro global, especialmente desde Qatar, obliga a competir en el mercado internacional a precios mucho más altos, elevando la presión sobre industrias y consumidores.
Los analistas ya hablan de un posible punto de inflexión comparable —o incluso superior— al sabotaje del Nord Stream, lo que cambia completamente el escenario energético global. Porque incluso si el conflicto se estabiliza, el daño estructural a las infraestructuras podría prolongar la crisis durante meses o años.
En paralelo, la incertidumbre geopolítica añade más presión. Donald Trump ha marcado distancia con los ataques, pero no descarta una escalada, mientras las tensiones en el Golfo aumentan el riesgo de nuevos impactos sobre activos energéticos críticos.

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