BlackRock ha consolidado su posición como el gran inversor extranjero de referencia en la Bolsa española y, al mismo tiempo, como uno de los actores con mayor peso estructural en la economía nacional.
Un reportaje de Expansión detalla que la mayor gestora privada del mundo administra activos por valor de 14 billones de dólares y ha alcanzado por primera vez el umbral de los 100.000 millones de euros invertidos en España.
Ese hito resume una estrategia de largo recorrido en la que el grupo estadounidense ha ido ampliando posiciones tanto en renta fija como en renta variable.
Su exposición en el país incluye 22.300 millones en deuda pública, 11.500 millones en deuda corporativa y 2.800 millones en empresas no cotizadas, a lo que se suma una cartera bursátil de unos 62.000 millones.
La investigación detalla que el crecimiento de BlackRock en España está estrechamente ligado al comportamiento de grandes valores del Ibex. Santander e Iberdrola se han convertido en sus dos principales apuestas, con participaciones superiores al 6% en ambos casos.
En el banco que preside Ana Botín, la inversión supera los 10.000 millones, mientras que en la eléctrica presidida por Ignacio Galán ronda los 8.000 millones.
Los datos de BlackRock
Más allá de estos dos grandes pilares, el fondo mantiene posiciones relevantes en compañías como BBVA, Sabadell, Repsol o Enagás, aunque su presencia se caracteriza por un enfoque estrictamente financiero, sin participación en la gestión ni en los consejos de administración.
Uno de los episodios recientes más relevantes ha sido su salida parcial de Naturgy, tras desinvertir la mayor parte del 18% que controlaba a través de GIP.
La operación supuso una de las mayores transacciones corporativas recientes en el mercado español.
En términos agregados, BlackRock actúa como un gran canalizador de capital global hacia España, con un saldo neto positivo estimado en 30.000 millones, al atraer más recursos del exterior de los que españoles se canalizan hacia sus vehículos internacionales.

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