Un año después del colapso eléctrico que sacudió el sistema energético en España, la factura empieza a trasladarse al terreno legal. Repsol se prepara para reclamar hasta 125 millones de euros en daños y perjuicios tras el apagón del 28 de abril de 2025, que afectó a sus cinco refinerías en el país, así lo ha adelantado expansión.
El impacto no fue menor. Las interrupciones en el suministro eléctrico —tanto ese día como en episodios posteriores— golpearon directamente la operativa industrial de la compañía. Y aunque inicialmente el cálculo ascendía a 175 millones, la cifra se ha ajustado a la baja tras nuevas estimaciones internas.
Un mapa de responsabilidades fragmentado
La reclamación no será única ni sencilla. Las refinerías de Repsol están distribuidas en distintas áreas gestionadas por Iberdrola, Endesa y Naturgy, lo que obligará a dividir la reclamación en función de cada red de distribución.
Además, el foco también podría ampliarse a Redeia, el holding del que depende Red Eléctrica, encargado de gestionar la red troncal de alta tensión. En un sistema interconectado, delimitar responsabilidades no es solo complejo, es estratégico.
No es un caso aislado
El movimiento de Repsol puede marcar un antes y un después. Otras grandes energéticas, como Moeve, ya han cuantificado daños cercanos a los 50 millones de euros y también preparan reclamaciones.
Hasta ahora, el grueso de las demandas había sido menor, protagonizado por particulares y pymes. Pero esto cambia el escenario: las grandes reclamaciones industriales empiezan a entrar en juego, elevando tanto el volumen económico como la complejidad jurídica.
El factor clave: quién tuvo la culpa
El principal obstáculo sigue siendo el mismo: la falta de un responsable único. Los informes técnicos apuntan a un fallo multifactorial, pero el reciente movimiento de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) añade presión.
El regulador ha abierto una veintena de expedientes sancionadores, repartiendo responsabilidades entre operadores del sistema y eléctricas. Un paso que, lejos de simplificar el escenario, podría complicarlo aún más: si hay varios culpables, habrá también múltiples defensas… y posiblemente demandas cruzadas.
De hecho, la propia Repsol no queda al margen: algunas de sus instalaciones de generación eléctrica también están bajo revisión por posibles incumplimientos.
Un conflicto que apenas empieza
Con el plazo legal para reclamar a punto de expirar, las compañías aceleran movimientos. Entre las opciones, desde burofax para ganar tiempo hasta mecanismos de mediación.
Lo que está claro es que el apagón ya no es solo un episodio técnico. Es, ahora, un conflicto empresarial y legal de gran escala. Y todo apunta a que lo más complejo no fue el corte de luz… sino lo que viene después.

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