La geopolítica vuelve a colarse en el pulso de los mercados. El selectivo español IBEX 35 lograba estabilizarse a media sesión del viernes y cotizaba en torno a los 17.128 puntos.
Tras arrancar la jornada con caídas superiores al 1%, el índice moderaba el golpe hasta un leve descenso del 0,06%.
Detrás de la tensión inicial estuvo el petróleo. El barril de Brent crude llegó a superar los 100 dólares en la jornada previa, impulsado por el agravamiento del conflicto en Oriente Medio y por la amenaza de un bloqueo prolongado en el estrecho de Ormuz.
El respaldo del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, a la estrategia de mantener cerrado ese paso marítimo estratégico elevó la preocupación en los mercados energéticos.
No es para menos: por ese corredor transita cerca del 20% del petróleo que se comercializa por mar en el mundo.
Aun así, el crudo moderaba su avance conforme avanzaba la sesión. El Brent retrocedía hasta los 99 dólares, mientras el West Texas Intermediate caía hasta los 93 dólares.
La volatilidad se ha convertido en la norma en un mercado que oscila al ritmo de las noticias geopolíticas.
Ante la escalada de precios, Washington ha optado por una medida excepcional. El United States Department of the Treasury autorizó temporalmente la compra de petróleo ruso que ya se encuentre cargado en buques.
El objetivo es aumentar la oferta disponible en el mercado internacional sin modificar el régimen de sanciones vigente.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la iniciativa busca liberar crudo que permanece en tránsito y ampliar el suministro global en un momento de tensión energética.
La medida pretende aliviar la presión sobre los precios sin proporcionar ingresos adicionales significativos a Moscú.
Lo que mueve el IBEX 35
La incertidumbre en torno a Ormuz también ha llevado a actuar a la International Energy Agency, que anunció la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor intervención coordinada de su historia.
En la bolsa española, el sector energético se beneficiaba del contexto. Empresas como Repsol, Iberdrola o Enagás lideraban las subidas a media sesión.
Mientras tanto, los inversores mantienen la vista puesta en la agenda monetaria. La próxima semana se reunirán la Federal Reserve y el European Central Bank, cuyas señales sobre los tipos de interés podrían marcar el rumbo de los mercados en el corto plazo.
En un entorno dominado por la energía y la política internacional, cualquier mensaje será interpretado con lupa.

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