El consejero delegado de Google DeepMind, Sir Demis Hassabis, ha advertido de que el fuerte entusiasmo inversor en algunos segmentos de la industria de la inteligencia artificial (IA) presenta rasgos cada vez más “propios de una burbuja”, aunque ha subrayado que Google se encuentra en una posición sólida para resistir una eventual corrección del mercado.
En declaraciones al Financial Times durante el Foro Económico Mundial de Davos, el científico británico y premio Nobel señaló que parte de la inversión reciente se ha desvinculado de la realidad comercial. “Rondas semilla de miles de millones de dólares en ‘start-ups’ que aún no tienen producto ni tecnología parecen algo insostenibles”, afirmó, anticipando posibles ajustes en determinados nichos del mercado.
Las palabras de Hassabis contrastan con el tono de otros líderes tecnológicos presentes en Davos, como el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, o el de Microsoft, Satya Nadella, quienes han restado importancia a los temores de sobreinversión en el sector.
Capital riesgo
El debate se produce en un contexto de fuerte apetito del capital riesgo, que ha impulsado valoraciones millonarias de nuevas compañías. Entre ellas figura Thinking Machine Lab, fundada por la exdirectiva de OpenAI Mira Murati, que alcanzó una valoración de 10.000 millones de dólares apenas seis meses después de su creación, pese a ofrecer escasos detalles sobre su producto. La reciente salida de varios empleados clave ha alimentado dudas sobre su viabilidad a largo plazo.
Hassabis también aludió a las preocupaciones de los inversores por la carrera multimillonaria para construir infraestructuras de IA, en muchos casos financiadas con deuda y dependientes de un crecimiento sostenido del uso de esta tecnología. Frente a ello, defendió la fortaleza de Google, asegurando que la demanda de IA en productos como su nuevo modelo Gemini 3 es “más fuerte que nunca”.
“Si la burbuja estalla, estaremos bien”, afirmó el directivo, destacando que Alphabet cuenta con un negocio consolidado al que puede incorporar funciones de IA para mejorar la productividad. El impulso de esta estrategia ha llevado a la matriz Alphabet a superar una valoración de 4 billones de dólares, situándose como la segunda empresa más valiosa del mundo, solo por detrás de Nvidia.
Reorganización geopolítica
En el plano geopolítico, Hassabis defendió que las compañías occidentales mantienen ventaja frente a China en el desarrollo de IA avanzada. Aunque reconoció que el lanzamiento del modelo del grupo chino DeepSeek provocó una fuerte reacción en los mercados estadounidenses, consideró que hubo una “sobrerreacción en Occidente” y estimó que las empresas estadounidenses conservan una ventaja de unos seis meses en la frontera tecnológica.
No obstante, admitió que las compañías chinas están avanzando con rapidez en modelos abiertos y en aplicaciones de corto plazo, orientadas a generar ingresos inmediatos, frente a la apuesta más intensiva en investigación de grupos como DeepMind, OpenAI o Anthropic, cuyo objetivo último es alcanzar la inteligencia artificial general.
El responsable de DeepMind insistió también en la necesidad de reforzar el desarrollo de una IA segura y responsable, en un momento en el que el sector afronta críticas y demandas judiciales por posibles daños sociales. En este sentido, defendió el enfoque de Google en proyectos de IA para la ciencia y la medicina, que calificó como “bienes inequívocos para la sociedad”.
Por último, Hassabis avanzó que los avances en IA podrían permitir a Google retomar su visión de las gafas inteligentes, esta vez con un enfoque renovado gracias a asistentes digitales universales. Sin embargo, descartó aspiraciones a suceder al actual consejero delegado de Alphabet, Sundar Pichai, asegurando que su prioridad sigue siendo estar “cerca de la ciencia y la investigación”.

Demis Hassabis