El lujo europeo pisa el acelerador en plena desaceleración global. Mientras el consumo se enfría y las perspectivas económicas generan incertidumbre, las grandes casas de moda han optado por reforzar su presencia física.
Las principales calles comerciales del continente registraron un aumento del 13% en nuevas aperturas durante 2025, según datos de Cushman & Wakefield.
Un reportaje de Bloomberg detalla que lejos de retraerse, gigantes como LVMH, Kering o Richemont han liderado esta ofensiva comercial.
Casi un tercio de las nuevas tiendas abiertas en Europa pertenece a estos tres grupos, en una clara apuesta por consolidar su posicionamiento en ubicaciones estratégicas.
En total, se inauguraron 96 establecimientos el pasado año. Aunque la cifra queda por debajo del pico alcanzado en 2023, refleja una actividad sólida en un contexto adverso.
París volvió a destacar como epicentro del lujo europeo, concentrando más de una quinta parte de las nuevas aperturas.
Detrás de este movimiento hay un cambio de enfoque. Las tiendas físicas han pasado de ser un canal de venta a convertirse en una herramienta clave de experiencia de marca, especialmente en un momento en el que el cliente es más selectivo con su gasto.
El objetivo ya no es solo vender, sino fidelizar.
Los sectores del lujo
El segmento de moda y accesorios de alta gama lideró la expansión, concentrando aproximadamente la mitad de las nuevas aperturas. Sin embargo, otro nicho gana protagonismo: las fragancias.
Las perfumerías de lujo emergen como una puerta de entrada más accesible al universo premium, especialmente en mercados urbanos como París.
Este dinamismo contrasta con los resultados recientes del sector. LVMH ha reconocido un desempeño más débil de lo esperado en campañas clave, mientras que Gucci continúa ajustando su ritmo de ventas. Aun así, las marcas parecen mirar más allá del corto plazo.
La presión también se traslada al mercado inmobiliario. La escasez de locales disponibles en las zonas más cotizadas ha impulsado los alquileres un 3,5%, reforzando el valor estratégico de cada ubicación.
En este contexto, el lujo redefine su hoja de ruta. Menos volumen, más experiencia. Europa se consolida como escaparate global donde las marcas invierten para seducir a un consumidor cada vez más exigente, incluso en tiempos de incertidumbre.

GettyImages