El precio del oro al contado ha superado por primera vez en su historia la barrera de los 4.400 dólares por onza, estableciendo un nuevo récord y confirmando al metal precioso como uno de los grandes protagonistas de los mercados financieros en 2025. La cotización registraba fuertes subidas en la apertura del lunes, impulsada por un contexto macroeconómico y geopolítico especialmente favorable para los activos refugio.
Con este avance, el oro está a punto de cerrar su mejor año desde 1979, con una revalorización acumulada cercana al 70%, una cifra excepcional incluso para un activo tradicionalmente defensivo. Los analistas atribuyen este rally a una combinación de factores clave: las expectativas de nuevas bajadas de los tipos de interés en Estados Unidos, el debilitamiento del dólar y la persistente inestabilidad geopolítica en varias regiones del mundo.
La Reserva Federal continuará relajando su política monetaria
El mercado descuenta que la Reserva Federal continuará relajando su política monetaria en los próximos meses, lo que reduce el atractivo de los activos con rentabilidad fija y refuerza el papel del oro como reserva de valor. Además, los bancos centrales han seguido incrementando sus compras de metal precioso, consolidando una tendencia estructural que viene sosteniendo la demanda en los últimos trimestres.
A este escenario se suma la incertidumbre global, con conflictos geopolíticos aún abiertos, tensiones comerciales y dudas sobre la evolución del crecimiento económico mundial. En este contexto, el oro refuerza su estatus de refugio frente a la volatilidad de los mercados, atrayendo tanto a inversores institucionales como minoristas.
Los expertos señalan que, aunque no se descartan correcciones puntuales tras una subida tan intensa, el sesgo de fondo sigue siendo claramente alcista, siempre que se mantenga un entorno de tipos bajos y elevada incertidumbre. De hecho, algunas casas de análisis ya revisan al alza sus previsiones para el metal precioso en 2026, situando nuevos objetivos en niveles aún más elevados.
En definitiva, el oro cierra el año en máximos históricos, consolidándose como uno de los activos más rentables y demandados del panorama financiero global.

















