El petróleo al límite

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El mercado energético vuelve a tensionarse —y esta vez con más intensidad de lo esperado—. El barril de Brent repunta un 2,5% en la jornada y supera los 115 dólares, consolidando un rally que ya no puede calificarse como coyuntural. Detrás, un cóctel clásico pero explosivo: conflicto en Oriente Medio, rutas comerciales bajo amenaza y expectativas que empiezan a desanclarse.

El punto de inflexión llega tras el ataque lanzado por los hutíes desde Yemen contra Israel. Un episodio que añade una nueva capa de riesgo a una región ya crítica para el suministro energético global. El resultado: más presión sobre el crudo y un mercado que empieza a descontar escenarios extremos.

El Brent en 115 dólares

Marzo ya entra en los libros. En apenas un mes, el Brent ha pasado de 72 a más de 115 dólares, lo que supone un salto cercano al 60%, el mayor registrado en este periodo. En el centro de todo, Irán, cuya influencia en el conflicto ha derivado en el cierre casi total del estratégico estrecho de Ormuz, por donde fluye cerca del 20% del petróleo mundial.

Pero el verdadero giro de guion llega en el sur. La amenaza sobre el estrecho de Bab el-Mandeb —clave para conectar el mar Rojo con el Índico— complica aún más el mapa logístico. Para Arabia Saudí, esto supone un golpe directo: su alternativa para exportar crudo vía el mar Rojo queda ahora en entredicho. Infraestructuras como el puerto de Yanbu o el oleoducto Este-Oeste, que habían ganado protagonismo en semanas recientes, pasan a estar bajo presión.

El mercado empieza a poner cifras al riesgo. Analistas de Macquarie plantean un escenario binario: un 60% de probabilidad de resolución rápida frente a un 40% de escalada prolongada. Este último caso abre la puerta a un escenario que ya circula en mesas de trading: petróleo rumbo a los 200 dólares por barril.

Las implicaciones macroeconómicas son inmediatas. Un crudo disparado alimenta la inflación, obliga a los bancos centrales a endurecer su política monetaria y enfría el crecimiento. Es el cóctel perfecto para la temida estanflación, donde precios altos y actividad débil conviven.

Los mercados ya reaccionan. Índices como el Ibex 35 o el S&P 500 acumulan caídas cercanas al 9% y 8%, respectivamente. Y en paralelo, instituciones como la Reserva Federal reconfiguran su hoja de ruta: donde antes se esperaban bajadas de tipos, ahora el consenso gira hacia nuevas subidas.

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