El precio del petróleo mantiene su escalada y vuelve a poner bajo presión a los mercados. El barril de Brent, referencia en Europa, avanzaba más de un 1,6% antes de la apertura de las Bolsas europeas, hasta situarse en 107,3 dólares, su nivel más alto en cuatro meses.
El crudo estadounidense también prolongaba las subidas. El West Texas Intermediate (WTI) ganaba más de un 1,7% y alcanzaba los 103,1 dólares por barril, consolidándose por encima de la barrera de los 100 dólares.
La subida está relacionada con los problemas de suministro provocados por el cierre temporal del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí y con las dificultades que encuentran los petroleros para navegar por el estrecho de Ormuz.
El oleoducto saudí sigue cerrado
La infraestructura saudí permanece fuera de servicio desde el pasado sábado, después de sufrir varios ataques con drones lanzados desde Irak. El oleoducto conecta los yacimientos situados en el este de Arabia Saudí con las instalaciones de exportación de Yanbu, en la costa del mar Rojo.
Esta ruta permite al país transportar petróleo por tierra y evitar el paso por el estrecho de Ormuz, una de las zonas más sensibles para el comercio energético mundial.
Su importancia ha aumentado desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán y las restricciones sobre la navegación en el estrecho. Arabia Saudí estaba utilizando la infraestructura para desviar alrededor de cinco millones de barriles diarios que normalmente habrían salido desde las terminales del golfo Pérsico.
El cierre deja al mercado sin una de las principales alternativas para transportar el crudo saudí. Además, por el momento no se ha comunicado una fecha para la reanudación de la actividad, lo que mantiene la incertidumbre entre los operadores.
El problema no se limita a una caída directa de la producción. Aunque el petróleo continúe extrayéndose, necesita rutas seguras para llegar hasta los compradores. Cuando una infraestructura queda detenida o una vía marítima se vuelve peligrosa, disminuye la capacidad efectiva para colocar ese crudo en el mercado internacional.
Washington aumenta la presión
Mientras continúan los incidentes, Estados Unidos mantiene su campaña de sanciones contra Teherán. Estas medidas buscan limitar la capacidad de Irán para operar en los mercados internacionales y acceder al sistema financiero global.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha elevado además el tono de sus mensajes. Durante el fin de semana planteó la posibilidad de permanecer en Irán y controlar su petróleo, comparando la situación con Venezuela. Este lunes, Trump también afirmó que los países que no han apoyado a Estados Unidos deberían devolver dinero a Washington cuando termine lo que calificó como el “timo” de Ormuz.
Las declaraciones añaden presión política a un conflicto que ya afecta directamente a las rutas energéticas. Para los mercados, el elemento decisivo no es únicamente la confrontación militar, sino su capacidad para interrumpir el transporte de millones de barriles diarios.
Una subida que gana continuidad
El Brent ya había alcanzado los 107 dólares durante la jornada anterior, pero el nuevo avance muestra que no se trató de un movimiento puntual. La continuidad de los problemas en el oleoducto saudí y la inseguridad en Ormuz mantienen la presión sobre la oferta.
El mercado se enfrenta al bloqueo simultáneo de una ruta terrestre estratégica y de uno de los pasos marítimos más importantes del mundo. Esa combinación explica que el Brent marque máximos de cuatro meses y que el WTI se mantenga por encima de los 103 dólares.
El petróleo no solo sube por el miedo a una posible interrupción. Parte de esa interrupción ya está ocurriendo: el oleoducto continúa cerrado y los petroleros encuentran dificultades reales para atravesar Ormuz. Mientras ambas vías sigan bajo presión, la energía continuará marcando el ritmo de los mercados.

















