El PIB acelera al 0,7% por el tirón del consumo

PIB

La economía española mantuvo su ritmo de crecimiento durante la primera mitad del año. El producto interior bruto (PIB) avanzó un 0,7% entre abril y junio, una décima más que en el trimestre anterior, gracias principalmente al impulso del consumo de los hogares y de la inversión.

El dato definitivo publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma la estimación adelantada a finales de julio. Con este resultado, España acumula 24 trimestres consecutivos con tasas intertrimestrales positivas, una evolución que muestra la continuidad de la actividad pese al escenario de incertidumbre internacional.

En comparación con el mismo periodo de 2025, la economía creció un 2,6%, una décima menos de lo calculado inicialmente. La cifra coincide con la registrada durante el primer trimestre, después de que el INE también revisara a la baja el dato correspondiente al periodo comprendido entre enero y marzo. La economía española encadena así 21 trimestres de crecimiento interanual, aunque a un ritmo más moderado que el 3,1% alcanzado en el segundo trimestre del pasado ejercicio.

La demanda interna sostiene la actividad

El crecimiento volvió a descansar sobre la demanda nacional. Su aportación al avance trimestral del PIB fue de 1,1 puntos, suficiente para compensar la contribución negativa de medio punto procedente del sector exterior. En términos interanuales, la diferencia fue todavía más clara. La demanda interna aportó 3,5 puntos porcentuales al crecimiento, mientras que la demanda exterior restó nueve décimas.

El consumo de los hogares fue uno de los principales motores del trimestre. El gasto familiar aumentó un 1,2% respecto a los tres primeros meses del año, nueve décimas más que en el trimestre anterior.

En tasa interanual, el consumo de los hogares avanzó un 3,5%, cinco décimas por encima del dato registrado entre enero y marzo. Esta evolución refleja una mayor capacidad de gasto de las familias, apoyada en el comportamiento del empleo y de las rentas salariales. El gasto de las administraciones públicas, por su parte, mantuvo un crecimiento trimestral del 0,5%, el mismo ritmo registrado durante el primer trimestre.

La inversión gana velocidad

La formación bruta de capital también reforzó su aportación. La inversión aumentó un 1,4% trimestral, cuatro décimas más que entre enero y marzo, consolidándose como el segundo gran apoyo de la actividad económica junto al consumo privado. Dentro de este apartado, la inversión relacionada con la vivienda y la construcción creció un 0,5%, después de haber avanzado únicamente un 0,1% durante el trimestre anterior.

El comportamiento más destacado correspondió a los productos de propiedad intelectual, donde la inversión se incrementó un 3%. El dato duplica el crecimiento del primer trimestre y recoge el gasto destinado, entre otros activos, a programas informáticos, investigación, desarrollo y otros productos vinculados al conocimiento.

El mayor dinamismo de estas partidas permitió que la demanda interna compensara la debilidad relativa del sector exterior. El crecimiento del trimestre se sostuvo, por tanto, sobre las decisiones de consumo e inversión realizadas dentro de la economía española.

Las importaciones crecen más que las exportaciones

El sector exterior volvió a actuar como freno. Las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 1% entre abril y junio, una décima más que durante los tres primeros meses del año. Sin embargo, las importaciones aumentaron a un ritmo considerablemente superior. Su avance trimestral fue del 2,6%, después de acelerar 2,5 puntos respecto al trimestre anterior.

Cuando las compras realizadas al extranjero crecen más que las ventas exteriores, la contribución neta del sector exterior al PIB se reduce. En este caso, esa diferencia provocó que la demanda externa restara medio punto al crecimiento trimestral y nueve décimas al interanual.

El aumento de las importaciones también está relacionado con la fortaleza de la demanda interna. Un mayor consumo de los hogares y una inversión más elevada impulsan la adquisición de bienes, componentes y servicios producidos fuera de España.

Seis años completos de avances trimestrales

La cadena de 24 trimestres consecutivos de crecimiento equivale a seis años completos sin retrocesos trimestrales del PIB. La serie sitúa a la economía española por encima del nivel previo a las grandes disrupciones registradas al comienzo de la década.

No obstante, la composición del crecimiento deja una fotografía con dos caras. Por un lado, el consumo y la inversión mantienen el pulso de la actividad y permiten acelerar una décima el avance trimestral. Por otro, el sector exterior reduce su contribución por el fuerte aumento de las importaciones.

Durante los seis primeros meses de 2026, el crecimiento acumulado de la economía española se situó en el 2,2%. El segundo trimestre confirma así la capacidad de la demanda interna para sostener la actividad, con las familias y la inversión empresarial como protagonistas principales del avance.

Artículos relacionados