El sector asegurador español cerró 2025 con una combinación poco habitual en un contexto económico todavía marcado por la incertidumbre: más negocio, balances sólidos y capital suficiente para absorber posibles riesgos. El volumen agregado de primas aumentó un 18,95%, hasta alcanzar los 77.829 millones de euros, mientras que la ratio media de solvencia se situó en el 236%.
Así lo recoge la última edición del informe Análisis de Situación Financiera y de Solvencia de las principales aseguradoras del mercado español, elaborado por EY. El estudio ofrece una fotografía positiva de la industria, aunque también identifica varios desafíos relacionados con la evolución de los tipos de interés, las tensiones geopolíticas y los nuevos requisitos regulatorios.
El dato de solvencia supone un avance de un punto porcentual frente al 235% registrado en 2024. En términos prácticos, significa que las aseguradoras españolas disponen, de media, de más del doble del capital exigido por la regulación para cubrir los riesgos asumidos.
El capital mantiene su fortaleza
La mayoría de las compañías analizadas presenta ratios de solvencia situadas entre el 150% y el 250%. Algunas entidades superan ampliamente el 300% e incluso alcanzan niveles por encima del 400%.
La evolución varía ligeramente según el tipo de negocio. Las aseguradoras de No Vida han mejorado sus niveles durante el último ejercicio, mientras que las compañías mixtas mantienen una posición estable. Las entidades especializadas en Vida registran un pequeño ajuste, aunque continúan disponiendo de colchones de capital elevados.
“Los datos ponen de relieve la fortaleza estructural del sector asegurador español”, explica Carlos Martín Alonso, socio responsable del Sector Seguros de EY. El directivo destaca tanto la solidez de los balances como la capacidad de las compañías para adaptarse a cambios económicos y financieros.
La calidad de los recursos propios es otro de los elementos señalados por EY. Prácticamente todos los fondos propios computables están clasificados como Tier 1, la categoría de mayor calidad dentro del marco regulatorio de Solvencia II. Este capital es el que presenta una mayor capacidad para absorber pérdidas y proteger a los asegurados.
Las primas alcanzan 77.829 millones
El crecimiento del negocio fue uno de los grandes protagonistas de 2025. Las primas agregadas aumentaron un 18,95% respecto al ejercicio anterior, un avance impulsado principalmente por las aseguradoras de Vida y las compañías mixtas.
En ambos segmentos, los incrementos se acercaron al 30%, favorecidos por la recuperación de la demanda y por el atractivo de los productos de ahorro. El entorno de tipos de interés también ha permitido que determinadas soluciones aseguradoras vuelvan a ganar protagonismo entre clientes que buscan combinar protección y rentabilidad.
Frente al fuerte aumento de los ingresos por primas, las provisiones técnicas crecieron un 5,9%. Estas reservas representan los recursos que las compañías apartan para atender las obligaciones asumidas con sus clientes.
El hecho de que avanzaran a un ritmo considerablemente inferior al de las primas refleja, según el informe, una evolución más controlada de las obligaciones futuras y un escenario de mayor estabilidad financiera para el conjunto del sector.
La renta fija domina las inversiones
Las aseguradoras españolas mantienen una política de inversión prudente. Los bonos y otros activos de renta fija continúan concentrando la mayor parte de sus carteras, una estrategia alineada con la necesidad de preservar capital y ajustar los vencimientos de las inversiones a los compromisos adquiridos con los asegurados.
Esta tendencia es especialmente visible en las compañías de Vida, donde la renta fija representa cerca del 88% de los activos invertidos. Estas entidades gestionan productos con horizontes temporales prolongados, por lo que necesitan activos capaces de generar flujos relativamente previsibles.
En las aseguradoras de No Vida y en las compañías mixtas ha aumentado ligeramente el peso de las participaciones empresariales y los fondos de inversión. Pese a esta mayor diversificación, los instrumentos de renta fija siguen ocupando la posición dominante.
Solvencia II cumple diez años
Durante esta década, las compañías han reforzado sus sistemas internos de control, sus modelos de evaluación de riesgos y los procedimientos de información al mercado. El resultado es un sector que ha logrado conservar ratios elevadas incluso durante periodos de volatilidad económica.
La próxima revisión de Solvencia II, cuya aplicación está prevista a partir de 2027, elevará las exigencias en ámbitos como liquidez, sostenibilidad, riesgos climáticos y ciberseguridad. También introducirá cambios dirigidos a adaptar las obligaciones regulatorias al tamaño y complejidad de cada entidad.
Enrique García-Hidalgo Alonso, socio de Consultoría Actuarial de EY, considera que la reforma abrirá una nueva etapa. Además de reforzar la protección de los clientes, obligará a gestionar de manera más sofisticada amenazas que han adquirido mayor peso durante los últimos años.
El seguro español afronta así el siguiente ciclo desde una posición financiera sólida. Sin embargo, conservar esa ventaja dependerá de su capacidad para integrar los nuevos riesgos en las decisiones de negocio. Crecer un 19% y mantener una solvencia del 236% ofrece margen, pero también eleva el listón ante una regulación cada vez más exigente.

















