Enagás confía en poner punto final a uno de los litigios internacionales más relevantes de su historia. La compañía espera que la resolución definitiva sobre el conflicto con el Estado peruano por el fallido Gasoducto Sur Peruano (GSP) llegue durante el primer trimestre de 2027, aunque mantiene la puerta abierta a una solución negociada con el próximo Gobierno del país.
El origen del conflicto se remonta a la cancelación del proyecto del Gasoducto Sur Peruano, una de las mayores infraestructuras energéticas planteadas en el país. Desde entonces, Enagás y el Estado peruano mantienen un proceso arbitral que todavía no ha llegado a su desenlace definitivo.
Enagás se muestra optimista
A pesar de los plazos previstos para el arbitraje, la energética se muestra optimista respecto a la posibilidad de abrir una nueva etapa de diálogo una vez se constituya el nuevo Ejecutivo peruano. La compañía considera que un cambio de escenario político podría facilitar el entendimiento entre ambas partes y permitir avanzar hacia una solución antes de que concluya el proceso judicial.
El proyecto del GSP estaba llamado a convertirse en una infraestructura estratégica para transportar gas natural al sur de Perú, pero terminó paralizado tras la crisis provocada por el caso Odebrecht, que afectó a numerosas obras de gran envergadura en Latinoamérica.
Un proceso relevante
Para Enagás, el desenlace de este procedimiento tendrá un peso relevante en su actividad internacional, aunque la compañía mantiene su estrategia centrada en el desarrollo de nuevas infraestructuras energéticas ligadas a la transición energética, especialmente en ámbitos como el hidrógeno verde y las redes de transporte de gases renovables.
Mientras continúa el proceso arbitral, la empresa seguirá explorando vías de entendimiento con las autoridades peruanas. Un acuerdo negociado permitiría cerrar un conflicto que se prolonga desde hace años y despejar uno de los principales frentes abiertos de Enagás fuera de España.