Mediapro, la empresa audiovisual española, se enfrenta a un proceso de reestructuración histórica que afectará a más de 1.000 empleados, según publica El Confidencial. El plan llega tras registrarse pérdidas de 72 millones de euros en 2024, cifra que ha llevado a sus responsables a replantear el futuro de la empresa.
El consejo de administración, liderado por Sergio Oslé y Carlos Núñez, junto con Orient Hontai Capital, propietario de Mediapro, han determinado que la medida es necesaria para garantizar la viabilidad económica de la compañía. Parte de los problemas financieros se atribuyen a la pérdida de derechos deportivos en ligas clave como la francesa, italiana y canadiense, así como a la rentabilidad insuficiente de sus inversiones en eSports.
Entre las medidas previstas, se contempla la venta de unidades móviles —más de 100 actualmente— y la reducción de plantilla, que afectará principalmente a los empleados que operan estas instalaciones. La compañía también ha decidido cancelar el proyecto de lanzar un fondo de 1.000 millones de euros destinado a crear un gigante de derechos deportivos, iniciativa previamente impulsada por Tatxo Benet.
Con esta decisión, Mediapro busca estabilizar sus finanzas y redefinir su estrategia en un sector cada vez más competitivo y cambiante, donde los derechos deportivos y la digitalización de contenidos marcan el rumbo de las empresas audiovisuales.
Crisis deportiva y técnico-audiovisual
La caída financiera de Mediapro está estrechamente relacionada con su pérdida de contratos de producción futbolística. LaLiga ha decidido adjudicar desde la temporada 2025‑2026 la producción televisiva de sus partidos a la empresa suiza HBS junto con Telefónica; la decisión ha provocado un fuerte enfrentamiento entre Mediapro y la patronal.
Mediapro ha denunciado que su oferta era “más barata y técnica” que la de HBS, y acusa a LaLiga de falta de transparencia, además de cuestionar que HBS “no dispone de medios técnicos en España y carece de experiencia en competiciones extensas como LaLiga”.
Esta decisión ha tenido también un fuerte impacto laboral. Entre el 14 y el 27 de mayo de 2025, los trabajadores de Mediapro —muchos vinculados a la producción, realización y unidades móviles— convocaron una huelga para las tres últimas jornadas de LaLiga, exigiendo garantías de continuidad laboral, contratos fijos y subrogación con el nuevo operador.
Nuevos desafíos
Desde 2023, tras la salida de uno de sus fundadores, Jaume Roures, la empresa ha reforzado su apuesta por diversificarse más allá del deporte.
La compañía audiovisual también está bajo una presión financiera mayor tras cancelar planes muy ambiciosos, como un fondo de 1.000 millones de euros para consolidar derechos deportivos. Esa idea —promovida por Tatxo Benet en el pasado— ha quedado aparcada.
El ERE anunciado no solo repercute en los trabajadores, sino que evidencia un cambio estratégico en Mediapro: pasar de depender fuertemente de la producción deportiva a un modelo más centrado en contenido de ficción, cine y producción audiovisual. Este giro se ve como necesario para encarar la creciente competencia y la volatilidad de los derechos deportivos.
No obstante, la transición no será sencilla. El descontento entre los empleados ha sido evidente (como demuestra la huelga) y la pérdida del socio técnico para LaLiga supone una herida profunda.

















