España continuará liderando el crecimiento frente a la eurozona en 2025, aunque la economía entra en una fase de desaceleración que frena la consolidación fiscal y la reducción de deuda.
Así lo refleja el último informe de BFF, que sitúa el avance del PIB en el 2,3%, claramente por encima del 0,9% de la zona euro, pero con un margen estructural de mejora cada vez más estrecho.
El análisis señala que la inflación se mantendrá en el 2,4% y que, para 2026, el crecimiento se moderará al 1,7%, en un contexto de incertidumbre geopolítica y apreciación del euro.
La economía sigue impulsada por la demanda interna y la inmigración, mientras que la productividad por empleado continúa estancada.
El informe recuerda que “el modelo extensivo basado en empleo y consumo reduce el margen de competitividad a largo plazo”.
En materia laboral, España sumó 528.000 afiliados en el segundo trimestre de 2025, con una tasa de paro del 11%, pero con tensiones crecientes en el mercado de la vivienda por la escasa oferta frente a la formación de nuevos hogares.
En el plano fiscal, el déficit público se situará en el 2,7% del PIB en 2025, con un reparto de -2,1% para la Administración Central, -0,5% en la Seguridad Social, -0,4% en comunidades autónomas y +0,3% en corporaciones locales.
La deuda cerrará el año en torno al 101,7% del PIB, un ajuste más moderado que en 2024, cuando cayó 3,3 puntos.
Los valores de España
El informe también subraya los avances autonómicos: nueve comunidades cerrarán 2025 en equilibrio o superávit, mientras que solo Murcia y Comunidad Valenciana superarán el -1%.
La ratio de deuda regional caerá por debajo del 20% del PIB, con excepciones como la Comunidad Valenciana, que seguirá por encima del 30%.
El estudio advierte de que las reformas estructurales y la disciplina fiscal serán claves para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas en un contexto internacional más complejo, marcado por la ralentización del comercio global y la persistencia de tensiones geopolíticas.

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