España quiere hacer historia en el Banco Central Europeo (BCE). El Gobierno trabaja con un objetivo claro: colocar por primera vez a un español al frente de la institución encargada de dirigir la política monetaria de la eurozona. El nombre sobre la mesa es el de Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS).
Según adelanta Expansión, el Ministerio de Economía mantiene contactos periódicos con Hernández de Cos y considera que es la única candidatura con opciones reales para suceder a Christine Lagarde, cuyo mandato finaliza en octubre de 2027. Desde el departamento que dirige Carlos Cuerpo evitan confirmar nombres, aunque sí reconocen que España aspira a desempeñar un papel protagonista en la próxima etapa del BCE.
La elección va más allá del prestigio
La elección del presidente del banco central europeo va mucho más allá del prestigio técnico. El proceso exige una intensa negociación política entre los países de la eurozona, ya que el nombramiento debe contar con el respaldo del Eurogrupo, del Consejo de Gobierno del BCE, del Parlamento Europeo y, finalmente, del Consejo Europeo.
En la carrera por la presidencia también figuran otros pesos pesados de la política monetaria europea, como el neerlandés Klaas Knot, el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, o la alemana Isabel Schnabel, actual miembro del Comité Ejecutivo del BCE.
Uno de los aspectos más relevantes es que Hernández de Cos solo contemplaría dejar el BIS para asumir la presidencia del BCE. Según las fuentes consultadas, el economista español no estaría interesado en ocupar otros puestos del Comité Ejecutivo, como la jefatura de Economía o la dirección de Operaciones de Mercado. Si la presidencia no fuera viable, el Gobierno estudiaría respaldar otra candidatura para garantizar que España mantenga representación en el órgano de dirección del banco central.
El escenario podría acelerarse antes de lo previsto. Christine Lagarde ha dejado abierta la posibilidad de abandonar el cargo antes de concluir su mandato, un movimiento que ha adelantado las conversaciones sobre la sucesión. Si finalmente se confirma esa salida, España buscará aprovechar una oportunidad histórica para situar a uno de sus economistas más reconocidos al frente de una de las instituciones más influyentes de Europa.