A pesar de la tensión internacional provocada por el conflicto en Irán y su impacto en los mercados energéticos, los economistas de BBVA Research consideran que el crecimiento de España puede mantenerse estable si el episodio bélico no se prolonga demasiado.
El servicio de estudios del banco mantiene su previsión de crecimiento del PIB en el 2,4% para 2026, una señal de confianza en la capacidad de la economía española para absorber el shock externo.
La clave del análisis está en el equilibrio entre riesgos y fortalezas internas. El conflicto introduce un choque de oferta con repercusiones globales, especialmente a través del encarecimiento de la energía y del transporte marítimo.
El foco de incertidumbre está en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 30% del petróleo mundial, un punto estratégico que ya está generando tensiones en los costes energéticos.
Aun así, el diagnóstico de los economistas es que la economía doméstica sigue mostrando un dinamismo suficiente para compensar parte del impacto exterior.
El consumo privado, la inversión en tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y la estabilización de los tipos de interés están actuando como motores de resistencia.
Sin la actual incertidumbre geopolítica, de hecho, el escenario habría permitido revisar al alza las previsiones de crecimiento.
Donde sí se percibirá con mayor claridad el impacto del conflicto será en los precios. El encarecimiento del petróleo y las tensiones logísticas podrían trasladarse rápidamente a la inflación.
Las estimaciones apuntan a que este shock energético añadirá alrededor de 0,3 puntos a la inflación media, que podría situarse en el 2,9% durante 2026.
Al mismo tiempo, restaría aproximadamente dos décimas al crecimiento potencial del PIB.
Lo que ve BBVA Research
El frenazo se dejaría notar especialmente en la mitad del año. Durante el segundo y el tercer trimestre, el avance económico podría moderarse hasta tasas cercanas al 0,4%.
Sin embargo, el escenario base de los analistas contempla una recuperación hacia el final del ejercicio si los precios del crudo vuelven a estabilizarse.
En ese supuesto, el petróleo podría regresar a niveles cercanos a los 68 dólares por barril tras los picos registrados en torno a los 74 dólares.
Con un conflicto limitado en el tiempo, la inflación podría caer al 2% en 2027 mientras el crecimiento se mantiene en torno al 2,4%.
El mercado laboral continúa siendo uno de los pilares más sólidos de la economía española. Las previsiones apuntan a la creación de cerca de un millón de empleos entre 2026 y 2027, lo que reforzará el consumo y sostendrá la actividad interna.
A ello se suma el impacto de la regularización de inmigrantes, que ampliará la base de cotizantes y contribuirá a aumentar la recaudación.
El sector exterior también ofrece señales positivas. La inestabilidad en otras zonas del Mediterráneo está desviando flujos turísticos hacia España, consolidando su posición como destino seguro.
Paralelamente, las exportaciones de servicios no turísticos mantienen un crecimiento cercano al 4,9%, convirtiéndose en uno de los componentes más dinámicos del sector exterior.
No obstante, el informe advierte de retos importantes en el frente fiscal. La ausencia de Presupuestos Generales del Estado para 2026 añade incertidumbre a la política económica.
El gasto público podría crecer un 4,6%, por encima del compromiso del 3% con Bruselas, lo que incrementa el riesgo de tensiones con las reglas fiscales europeas.

GettyImagen